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domingo, 1 de diciembre de 2019

La dirección por objetivos y los modelos clásicos de planificación

Trabajo del Conocimiento: De los Objetivos a los Resultados


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La gestión por objetivos funciona – si conoces los objetivos. El noventa por ciento de las veces no los conoces. Peter Drucker

Decía en uno de mis articulos publicados en este Blog, «Repensando la Compensación en el Trabajo del Conocimiento», que la dirección por objetivos no funciona en este tipo de trabajo. La poca utilidad y los muchos inconvenientes de este modelo de gestión son un secreto a voces, aunque aún quede gente por ahí que no se haya enterado. ¿Por qué? Por el motivo que daba Peter Drucker hace ya unos años: el noventa por ciento de las veces desconoces los objetivos. ¿Qué significa esto? Que el noventa por ciento de las veces no existe información suficiente para poder establecer unos objetivos coherentes y realistas basados en datos rigurosos y, por tanto, si quieres tener objetivos no te queda otra que inventártelos, con todas las consecuencias que ello supone.

Una de las consecuencias de que los objetivos sean en su mayoría inventados es que se hacen generalmente merecedores de, al menos, uno de estos calificativos: irrealistas, poco ambiciosos, injustos, ridículos, inalcanzables… Otra de las consecuencias de que los objetivos sean en su mayoría inventados es que dejan de jugar el papel motivacional para el que se supone que se establecen. Cuando algo se percibe como demasiado fácil o demasiado difícil de alcanzar, su capacidad para motivar es prácticamente nula. Y esta situación puede ser aún peor, porque otra consecuencia adicional de que los objetivos sean en su mayoría inventados es que a menudo acaban resultando profundamente desmotivadores, al dar fácilmente lugar a injusticias. Esto se debe a que, como son inventados, es fácil que resulten demasiado fáciles de conseguir para determinadas personas de la organización mientras que para otras personas resultan realmente difíciles, cuando no inalcanzables. Por si fuera poco todo lo anterior, como los objetivos son inventados, no pueden contrastarse con datos ni pueden por tanto discutirse, situación que permite su manipulación arbitraria con fines poco éticos como, por ejemplo, establecer objetivos inalcanzables para reducir gastos salariales.

La dirección por objetivos es un vestigio más del viejo paradigma del control, al igual que ocurre con los antiguos modelos de planificación. Estos modelos podían tener sentido en un paradigma que surge cuando los entornos eran estables y predecibles. Cuando estas condiciones ya no se cumplen, como ocurre en estos tiempos líquidos en los que vivimos, esos viejos modelos hacen aguas por todas partes.

La dirección por objetivos y los modelos clásicos de planificación parten de la creencia de que el futuro, aunque no es predecible, si es en gran medida previsible, aunque sea con cierto margen de error. El problema es que el margen de error se ve enormemente influido por la velocidad de cambio. Cuando una situación tiende a mantenerse relativamente estable a lo largo del tiempo, con poca probabilidad de cambios repentinos y/o drásticos durante ese tiempo, el margen de error será probablemente aceptable. Pero cuando la situación puede cambiar de forma significativa en un breve espacio de tiempo, y verse también alterada por una amplia variedad de imprevistos, el margen de error pasa a ser tan grande que la probabilidad de que la previsión se acerque siquiera a la realidad tiende a cero.

Este hecho lo cambia todo. Como se sabe – porque se sabe – que la probabilidad de cumplir el objetivo es remota, una tendencia natural es establecer objetivos inferiores a los que se podría llegar a obtener en condiciones idóneas. Otra tendencia es «hackear» el sistema a fin de lograr el objetivo. En este segundo caso, el fin para el que se establece el objetivo se olvida y queda en segundo plano, pasando el objetivo a convertirse en un fin en sí mismo…

¿Qué ventajas aportan entonces los resultados frente a los objetivos? Probablemente la más significativa de todas es hacia dónde enfocan la atención. La dirección por objetivos centra la atención en el futuro, dirigiéndola hacia la consecución de algo a menudo irreal, inalcanzable o ridículo. Por el contrario, la gestión por resultados se centra en el presente, en lo real, en qué se lleva conseguido a día de hoy. Establecer objetivos implica el riesgo de ser tremendamente injustos con las personas, ya que los objetivos, por ser inventados, pueden ser muy fáciles o muy difíciles de conseguir. Medir los resultados obtenidos por las personas es algo objetivo, ya que es real. Además, un factor externo que facilite o dificulte la consecución de objetivos puede dar lugar a que casi todas las personas logren sus objetivos o a que casi ninguna lo haga. Sin embargo, si el foco está en los resultados, lo anterior no afecta. La dirección por objetivos establece un valor arbitrario como indicador de referencia y mide si se logra o no. La gestión por resultados mide lo que se ha conseguido a nivel organizativo y cuál ha sido la contribución relativa de cada persona a dicho resultado.

En el trabajo manual, la contribución unitaria es fija: una persona en una cadena de producción genera el mismo valor por hora que la persona que tiene a su lado en la cadena. Y cada hora ambas generan el mismo valor que la hora anterior. Es un escenario estable y predecible en el que la productividad es algo cuantitativo y en el que es fácil establecer objetivos y cumplirlos.

En el trabajo del conocimiento, la contribución unitaria es variable: cada hora de cada persona contribuye distinto. Las horas de una misma persona contribuyen distinto. Es un escenario inestable e impredecible en el que la productividad es algo, sobre todo, cualitativo y establecer objetivos se parece mucho a jugar con la bola de cristal.

En la dirección por objetivos, lo realmente importante se obvia, ya que el foco se pone en cumplir el objetivo. En la gestión por resultados, el foco se pone en lo realmente importante, que es qué cosas hay que hacer y cómo hay que hacerlas para que se produzcan los resultados.

En el trabajo del conocimiento, la productividad ya no es lo que era, porque la generación de valor es independiente de hacer muchas cosas o de cumplir objetivos. En el trabajo del conocimiento, el valor está en conseguir resultados.

José Miguel Bolívar
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Apuntes del editor:

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"Todo lo que recibe muchos elogios antes de que ocurra, no llegara después a la altura esperada". BALTASAR GRACIAN

miércoles, 29 de agosto de 2018

¿ESTÁ EL SILENCIO MATANDO TU ORGANIZACIÓN?

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Robert  Levering, uno de los fundadores de Greay Place to Work, define un lugar excelente de trabajo como "aquel en el que uno confía en las personas para las que trabaja, disfruta de ellas y está orgulloso de lo que hace"

La confianza constituye precisamente uno de los pilares fundamentales de la cultura de la empresa camaleón. Cuando hablamos de ella no nos refereimos a llevarnos bien, sino que hacemnos referencia a entornos coherentes y exigentes. Cuando creas una cultura de honestidad, de fiabilidad, de comunicación y de colaboración, las personas del entorno se encuentran dispuestas a asumir más riesgos y, por lo tanto, a tener más posibilidades de innovar y mejorar sus resultados.

Queremos organizaciones colaborativas, con liderazgo compartido, con poca o ninguna estrucutura jerárquica, agilidad en los procesos, transparencia, flexibilidad ... pero continuamos con comportamientos, rutinas, hábitos y limitaciones de paradigmas antiguos que hacen frustantes la convivencia. Necesitamos pretar atención a este punto, tiempo y trabajo.

Las culturas basadas en la confianza ayudan a gestionar el cambio en varios aspectos. Ya hemos conentado la importancia de tener una visión global para convertirse en una empresa camaleón. 

Veamos algunos ejemplos:

FIJACION DE OBJETIVOS

En el nuevo entorno VUCA ( en el que se mueven las organizaciones en la actualidad, se caracteriza por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad) los objetivos pueden cambiar varias veces a lo largo de un año, además de participar en varios proyectos con diferentes funciones en el mismo año. Este panorama no resulta compatible con la fijación de objetivos rígida a la que estamos acostumbrados, donde planteamos los objetivos al principio del año y no los revisamos hasta finales de año (algunos con suerte tienen alguna revisión en verano).

EVALUACIÓN DE DESEMPEÑO

El nuevo concepto de empresa tiene como objetivo lograr un feedback continuo y 360º donde tengamos la confianza y la habilidad comunicativa para compartirlo de forma constructiva. Su ausencia, aparte de minar progresivamente la moral y el compromiso de los colaboradores, resta a la organización la agilidad y flexibilidad que necesitan y demandan. En las compañias de feedback suele recabarse anualmente con las entrevistas de la evaluación del desempeño y la encuesnta de compromiso. La evaluación anual de desempeño inhibe la creatividad personal y penaliza los errores en detrimento de la innovación que se precisa.

LIDERAZGO

No queremos adelantarnos a todo lo que tenemos que contarte sobre liderazgo, pero ha cambiado el paradigma considerablemente: lo que se le pide al lider del futuro son competencias bastantes diferentes a las que estamos acostumbrados. Por ahora se demanda un liderazgo innovador pero no se da espacio ni tiempo para que se pueda ejercer;  se exige a los equipos desarrollar y colaborar pero después se marcan objetivos individuales que obligan a competir con lo departamentos con los que se supone que deben colaborar. No se trabaja el cambio en el liderazgo y seguimos con líderes con miedo al error, a compatir información y a perder el control.

INTRAEMPRENDIMIENTO.

Uno de los nuevos roles que veremos desarrollado en las empresas es del intraemprendedor. Por ahora queremos perfiles internos que innoven pero no les dejamos hacerlo; les ponemos objetivos en su día a día que deben cumplir y no tienen tiempo para investigar y fallar. En otras ocasiones simplemnente no hay presupuesto para ello o para ejecutar lo que resulte de esa investigación o es algo distinto que nunca han hecho y lo rechazan por miedo.

COLABORAR E INNOVAR.

Representa la clave para el desarrollo que buscamos, una nueva forma de trabajo y la palanca de crecimiento que tenemos. Lo que nos sigue pasando es que buscamos nuevas ideas colaborando entre todos, pero cuando hay que defender una en una reunión se convoca a los "aliados" para evitar discrepancias. Pedimos pensar diferente y romper el status quo pero, cuando se hace, nos sorprendemos diciendo "aqui no se hace así". Ponemos como valor en la organización el sentido de permanencia al grupo y a veces supone un impedimento para un pensamiento divergente porque todos queremos pertenecer al grupo.

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Textos extraidos del libro LA EMPRESA CAMALEON, Las 6 claves de su salto evolutivo, de los prestigiosos autores Antonella Fayer y Jorge Salinas, de los que hicimos una amplia reseña en este mismo blog, el pasado día 24 de agosto.
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