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viernes, 9 de agosto de 2019

LA APUESTA POR LA OFICINA ABIERTA

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¿Cómo será el mundo laboral en el futuro? ¿Cómo y, sobre todo, dónde trabajarán las personas?

Las oficinas están cambiando constantemente su cara. Muchos nuevos desarrollos hacen de la oficina clásica un modelo discontinuado, la innovación no se detiene y la obsolescencia se acelera. Se impone la oficina abierta, pero no es ajena a ciertos peligros.

Muchas personas se hacen estas preguntas y se dan respuestas diferentes, algunas de ellas toman como referencia proyectos emblemáticos como los de Google o Microsoft. Pero éstas no son la panacea. No se trata de conceptos generales, sino de conceptos especiales, también de nuevas técnicas de comunicación o de las actitudes de la generación más joven". 

En particular, las técnicas de comunicación son un desafío especial. Solo con disponer de Wi-Fi permite trabajar desde donde y cuando se quiera. Esto también trae consigo cambios en el comportamiento de la generación digital que ha entrado en el mundo laboral. 

En los espacios dedicados al trabajo de oficina existe una creciente necesidad de comunicación, tanto entre los que están presentes en la misma planta abierta, como de éstos con el exterior, una de cada seis personas se pasa más de media jornada atendiendo llamadas o participando en videoconferencias.

La "oficina sin papel" es, bajo un punto de vista radical, ilusoria, pero, la digitalización ha  permitido reducir de manera considerable el  archivo, hasta el punto, que solo los contratos o similares se archivan hoy en carpetas". 

La flexibilización sustituye al puesto de trabajo fijo

Uno de lo grandes ideales de cualquier empresa es que sus colaboradores alcancen su máximo nivel de productividad al realizar su trabajo. Las oficinas flexibles contribuyen a lograr este objetivo.

Se trata de brindar a cada colaborador la libertad de elegir su área de trabajo a fin de que este espacio le resulte cómodo y agradable para cumplir con sus funciones, agudizando así su capacidad para resolver problemas, aumentando al máximo su nivel de productividad dentro y fuera de la oficina.

Las tecnologías móviles se convierten en una excelente herramienta en el interior de una oficina flexible, ya que al utilizarlas cada colaborador puede elegir el espacio más cómodo para realizar sus actividades y las personas, sin duda alguna, son mucho más productivas cuando la tecnología les permite llevar el trabajo a cualquier parte.

Sin embargo, esta tendencia va mucho más allá de la importancia de la movilidad, las oficinas flexibles pretenden también imitar la hospitalidad de un hogar, adaptando sillones y espacios de grupo para que los trabajadores interactúen entre sí y generen un mejor clima organizacional. O ¿acaso las mejores ideas no surgen en las reuniones de café? 

La adaptación de una oficina flexible no implica gastos adicionales para las empresas, por el contrario, se traduce en ahorro significativo ya que implica un mayor aprovechamiento del espacio, se reducen costos de operación hasta un 30% y se incrementa la productividad.

Sin mencionar el bajo impacto ambiental, ya que la movilidad que ofrece una oficina flexible permite
reducir también el consumo de energía.

Aunque sin duda se trata de un cambio difícil, que requiere transformar la cultura organizacional de las empresas, esta tendencia contribuye a encaminar los esfuerzos a objetivos claros y alcanzarlos con mayor eficiencia, ya que se rige bajo el principio de que el trabajo es aquello que las personas realizan todos los días y no el lugar en el que lo hacen.

De acuerdo con datos de Scientific American,  cada vez más empresas adoptan ya este modelo y para el año que viene el 90% de las empresas del mundo lo habrá adoptado.  

Los peligros de la oficina abierta

Pero, esta forma de trabajar crea muchas distracciones, por lo que es necesario disponer de muchos más puntos en los que los empleados hablen entre ellos, como la cafetería, una sala creativa o sala de reuniones clásica. Hay muchas maneras de separar las zonas, sin necesidad de sacrificar la flexibilidad.

En el espacio abierto con frecuencia solo se cuidan la acústica y la climatización, pero debe haber un espacio especial para el trabajo que requiere concentración, además de espacios de comunicación altamente desarrollados". 

La oficina abierta parecía muy prometedora:  diseño minimalista, colaboración espontánea,  conexiones más profundas entre compañeros de trabajo... Pero también es un ambiente ruidoso, caótico y lleno de distracciones que dificultan constantemente la concentración y el trabajo. Gente que habla fuerte, sonidos telefónicos y notificaciones, el de marketing, que no para de hablar por teléfono, celebración de festejos y en las oficinas más modernas las derivadas de los espacios de ocio, como el futbolín y los videojuegos.

Según una encuesta realizada por Poly, entre 5.151 trabajadores de oficina de empresas de distintos tamaños, pertenecientes a las cuatro generaciones que conviven hoy en el mundo laboral, y que trabajan en diez países distintos, al 51% de los empleados les gusta los espacios de trabajo abiertos, dado que aumenta la productividad y la colaboración. A pesar de eso,  más de dos tercios de los encuestados (72%) creen que serían más productivos si se redujeran las distracciones en esos entornos diáfanos.

De hecho, el 99% afirma sufrir distracciones en su área de trabajo abierta, y cuatro de cada diez personas que trabajan en espacios de este tipo declaran que se distraen muy a menudo.

Esto afecta directamente a la productividad: uno de cada tres empleados pierde cada día por lo menos una hora de concentración en sus tareas por esta causa. 

Sin embargo, cada generación es diferente. El 55% de la generación Z y el 56% de los milenials prefieren estos espacios, frente a solo el 38% de la generación del baby boom.

Si ponemos el foco en España, siete de cada diez empleados prefieren los espacios abiertos. El 75% de los entrevistados en nuestro país destaca la necesidad de disponer de silencio para poder trabajar. El 78%, dos puntos porcentuales más que la media mundial, señala  las conversaciones telefónicas en voz alta como el principal motivo de distracción, mientras que los ruidos típicos de la oficina como fotocopiadoras, impresoras y el aire acondicionado son los que mejor se toleran

Formas de reducir las distracciones

La dirección debe evaluar los niveles de ruido,  así como las molestias que se producen en estos espacios de trabajo, por lo que debe elaborar directrices sobre los niveles apropiados y permitidos.

Además, deben crearse zonas silenciosas y de libre acceso para cuando los empleados necesiten concentrarse y trabajar en silencio.

Por otra parte, debe mejorarse el diseño de la oficina. Se recomienda usar paneles para insonorizar, reduciendo las superficies duras que amplifican los sonidos y añadir ruido blanco para disminuir el ruido de fondo.

La apuesta por la tecnología es fundamental, pero proporcionando herramientas como auriculares, teléfonos o sistemas de videoconferencias con tecnología de anulación de ruido y alta calidad de vídeo y audio.

También se hace necesario formar a los empleados para que hagan un uso correcto de las plataformas on line.

Finalmente, se debería analizar la satisfacción de los empleados a través de parámetros que incluyan también la evaluación de la experiencia en los espacios de trabajo.

La oficina sostenible 

Actualmente las oficinas ecológicas o eco están  dando un vuelco al concepto moderno de un despacho donde se prima la salud del usuario y un mobiliario reciclado sin desperdiciar esa imagen que se ofrece a los clientes de responsabilidad ambiental y profesionalidad.

No basta con que el edificio sea sostenible, es necesario que la red de transporte público llegue a sus inmediaciones.

De poco sirve la sostenibilidad del inmueble si cada día acuden a él un número elevado de automóviles privados que recorren  una media de 30 kilómetros.

Equipo de redacción:

SPANISH REAL ESTATE
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miércoles, 18 de julio de 2018

LOS EDIFICIOS DE OFICINAS EN LA ERA VIRTUAL


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El vertiginoso avance que experimentó la tecnología digital, que impulsó el boom previo a 2007, apenas se tomó respiro durante la crisis. Esa revolución tecnológica ha dado lugar a la sociedad de la información actual que ha provocado grandes cambios sociales y económicos. 

Entre los cambios en la economía destaca el hecho de que las empresas, aprovechando las aplicaciones que les brida la tecnología, tratan de crecer sin expandir sus recursos físicos. Esto supone disminución de plantillas así como menos espacio físico para desarrollar su actividad. Sin embargo, experimentan crecimiento en toda la compañía con nuevos productos y procesos, aumentando los servicios ofrecidos y ganando cuota de mercado. Este proceso viene acompañado con una mejora gradual de la mano de obra, cada vez más especializada, y a la lucha entre las empresas por contratar y retener el talento. 

Su repercusión en los espacios donde desarrollan su actividad se traduce en nuevas exigencias a los edificios de oficinas y a un cálculo ajustado del espacio que necesitan, teniendo en cuenta la ya apuntada disminución de plantilla y que los empleados pueden trabajar desde cualquier lugar con tal de disponer de un terminal y de conexión a la red, además de que los espacios son ahora más densos.

Requisitos exigidos a los edificios de oficinas 

Entre las exigencias demandadas destaca la flexibilidad, que no es un término nuevo en el mercado de oficinas y afecta tanto a los propietarios de los edificios como a sus usuarios. 

Los entornos de coworking en los edificios de oficinas están aumentando. Este hecho que, en principio, supone una competencia directa para aquellos propietarios de edificios destinados a ocupantes que precisan menos espacio, supondrá también competencia para los que poseen edificios orientados a medianas y grandes empresas. En la actualidad, las empresas proveedoras de los espacios coworking tratan de atraer a las empresas de mayor tamaño. 

Se trata de que en un edificio tradicional exista un espacio flexible o de coworking para que las empresas instaladas en él puedan disponer de espacio adicional para su potencial crecimiento y una mayor facilidad para colaborar con las empresas del entorno coworking con el fin conseguir mejoras en la productividad y tener acceso a más oportunidades de innovación dentro su propio lugar de trabajo.

El término flexibilidad también se puede aplicar a los términos del contrato de arrendamiento. Para minimizar el riesgo y maximizar las oportunidades, estamos viendo cada vez más a usuarios que buscan arrendamientos a más corto plazo. Puesto que prever cuál será la situación de su negocio dentro de un periodo de diez años no es tarea fácil, especialmente para las empresas en crecimiento. Sin embargo, esta tendencia está siendo equilibrada por el impacto de los incentivos en los costes del arrendamiento, cuando el alquiler se realiza por un plazo más largo. 

La seguridad es otra de las exigencias requeridas en este tipo de inmuebles, por suponer una prioridad para la mayoría de usuarios y propietarios. 

Los propietarios de los edificios están ahora considerando métodos más avanzados de seguridad como el reconocimiento facial, escaneo de huellas digitales y del ID del teléfono, en lugar de las tarjetas de pase tradicionales. 

El objetivo es proporcionar un nivel de seguridad que no sea intrusivo y no perjudique la experiencia de los visitantes ni la de las personas que trabajan en el edificio. 

La implementación de estos nuevos métodos de seguridad proporcionará un ambiente de trabajo más seguro para los ocupantes y sus visitantes. Esto será cada vez más importante dada la tendencia hacia horarios de trabajo flexibles con más gente entrando y saliendo de los edificios de oficinas. 

Otro aspecto importante de la seguridad que las empresas necesitan considerar es la ciberseguridad. Los hackers se vuelven extremadamente prevalentes y sin la seguridad adecuada, los riesgos para las empresas y para personas aumentan. 

Por otra parte, está la necesidad de introducir la tecnología y la robótica para que los edificios inteligentes ganen impulso. Los smart buildings utilizan sensores incrustados y tecnología analítica para permitir a los propietarios y ocupantes monitorear y ajustar el uso de energía, niveles de iluminación, penetración de la luz del día, uso del ascensor, humedad y temperatura así como otras métricas que permiten al usuario ganar en comodidad y maximizar el ahorro de energía. 

Los sensores también se utilizan para medir los patrones de ocupación de las salas de reuniones, espacios de trabajo y rutas de circulación para optimizar la utilización del espacio arrendado y proporcionar datos en tiempo real que permitan realizar ajustes futuros. 

Un ejemplo destacado es The Edge en Amsterdam, ocupado por Deloitte. Este edificio se cita a menudo como el edificio más inteligente del mundo con tecnología avanzada de construcción inteligente integrada en todo. 

La inteligencia artificial, IA, sigue siendo un tema pendiente en el devenir de la tecnología. Se trata de cualquier dispositivo que perciba su entorno y tome medidas que maximicen sus posibilidades de alcanzar sus objetivos con éxito. Coloquialmente, el término "inteligencia artificial" se aplica cuando una máquina imita funciones "cognitivas" que los humanos asocian con otras mentes humanas, como "aprender" y "resolver problemas".

Se espera que la IA impactará en los ocupantes entre el medio y largo plazo. Probablemente el resultado sea una reducción de las funciones que realizan las personas, así como la creación de otras nuevas para optimizar el beneficio que la IA puede proporcionar. 

No hay duda de que los espacios de trabajo se están volviendo más densos. Además, en los últimos años hemos visto como algunas empresas ocupantes han pasado de una ratio personal/m² de 1:10 a otra  de 1: 8 para algunas partes de sus espacios de trabajo. Una tendencia que se espera vaya en aumento, particularmente dentro de las principales áreas del CDB donde el espacio se está encareciendo. 

Además, el lugar de trabajo de hoy es cada vez más móvil y flexible, el personal puede trabajar fuera de la empresa, en su casa, desde un coworking, una biblioteca o una cafetería, como consecuencia, cada vez es más difícil justificar la asignación de un puesto de trabajo a cada empleado cuando las tasas de ocupación están disminuyendo. 

Entre las distintas formas que tienen las empresas usuarias de calcular la superficie de oficinas que necesitan, destaca el procedimiento del llamado “espacio crítico”, definido como el mínimo espacio requerido para que una empresa funcione de manera eficiente sin contratar exceso de espacio para una potencial expansión, ni para el desarrollo proyectos a corto plazo, tampoco para las oleadas de trabajo estacionales, ni para eventos que solo tienen lugar ocasionalmente, como las grandes salas de reuniones. Por lo que es necesario que los propietarios comprendan las necesidades del espacio crítico de sus ocupantes, así como las del espacio flexible y lo proporcionen. 

Algunos edificios de oficinas brindan espacio flexible dentro del inmueble, destinado exclusivamente para los ocupantes del edificio que les permite incorporar espacio para el desarrollo de proyectos, reuniones, trabajos colaborativos, espacios de eventos, así como administrativos, es decir áreas para imprimir y copiar. 

En última instancia, esto significa que los ocupantes puedan reducir su superficie, pero teniendo flexibilidad para poder usar los espacios e instalaciones de manera compartida. 

Los propietarios de edificios y los ocupantes consideran el puesto de trabajo como un componente central de la estrategia para cualquier edificio de oficinas. 

Los empleados tienen ahora la opción de trabajar desde distintos lugares, y en el futuro tendrá que haber una razón de peso para acudir físicamente a un lugar de trabajo para realizar su labor. 

Para conseguir esa atracción, los propietarios de los edificios están utilizando actividades culturales programadas, servicios de bienestar, asociaciones entre los ocupantes, introducción de minoristas y otros proveedores de servicios para que atraiga y conecte con la nueva fuerza de trabajo hipermóvil.

Por gentileza de:

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Espacio patrocinado por:


trubio@hunocosmetics.com
www.philipmartins.es
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CAMBIO DE LA CONFIGURACIÓN DE LA OFICINA


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OFICINAS DE POKERSTARS EN LONDRES

La revolución tecnológica ha dado lugar a un proceso de transformación sin precedentes de los espacios de oficinas. Desaparecen los cubículos. Caen las paredes interiores. El despacho de la esquina, antes codiciado, se considera aislante y deja de ser apetecido. En lugar de una sala de conferencias impresionante, los elementos indispensables para las nuevas oficinas son los espacios multifuncionales comunales, diseñados para estimular la conversación, la cooperación y la inspiración. Además, se destinan espacios para la relajación y el ocio, así como para algunos servicios personales. 

Las causas de esta alteración hay que buscarlas en los importantes cambios económicos y culturales que ha traído consigo esta era digital, permitiendo moldear esos entornos para convertirlos en lugares cómodos, modernos y, sobre todo, en espacios de trabajo donde prime el bienestar y la productividad. 

Las empresas se ven a sí mismas como colaboradoras con los clientes, reflejando una tendencia que está dando forma a la nueva oficina al deconstruir las relaciones y reinventarlas. Las formalidades entre los clientes y las empresas se han relajado, al igual que las jerarquías corporativas. 

Para todos los sectores, excepto para los más tradicionales, la formalidad está desapareciendo, y eso se refleja en espacios que no tienen barreras, con áreas compartidas por todos. El espacio abierto, dicen los expertos, cultiva mentes abiertas. El comportamiento de los empleados dentro de estos espacios afecta realmente a las métricas de su rendimiento. 

Se suprimen las áreas de recepción al considerar que transmiten al cliente cierto ocultamiento y pasan a considerarse zonas muertas. Lo que los clientes valoran es el acceso a las ideas. Un vestíbulo formalizado con una recepción es un espacio que no genera idea alguna. La integración de esos espacios en la oficina permite que los clientes nada más entrar vean la progresión del trabajo que se desarrolla. Cuando los clientes observan que el espacio que usa la empresa está lleno de ideas y que las siguen generando, saben por lo que están pagando. Los empleados ya no están escondidos detrás del área de recepción, sino que se muestran como el auténtico valor de la empresa. 

De la mano de la flexibilidad, existe un nuevo tipo de sostenibilidad en el que los empleados operan y controlan individualmente las configuraciones de temperatura y luz. Estas características, además de proporcionar comodidades, son energéticamente eficientes, promueven el bienestar y, a su vez, fomentan la productividad y el orgullo del lugar.

Se trata de entornos capaces de atraer a la prometedora fuerza de trabajo de los millenials, descrita como confiada, conectada y abierta al cambio. Familiarizados con la tecnología móvil, se manejan con fluidez en las redes sociales y están inmersos en temas como el cambio climático y la sostenibilidad. Además, buscan entornos de trabajo que reflejen sus ideales, y las empresas adaptan las oficinas a este nuevo psicográfico. 

Las empresas que ha adoptado estos cambios buscan tener a sus empleados satisfechos y que se identifiquen con sus valores y principios. En definitiva, tratan de crear en ellos un profundo sentimiento de pertenencia a la organización. 

Por gentileza de:

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