Translate

Mostrando entradas con la etiqueta out sourcing. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta out sourcing. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de octubre de 2020

LA EXTERNALIZACIÓN COMO ESTRATEGIA

 

La necesaria lucha por la competitividad ha llevado a las empresas a redefinir sus estrategias y buscar aliados para ser cada vez más ligeras, ágiles y orientadas al cliente. La externalización es clave en este proceso. Las compañías se centran en el desarrollo de su know-how y dejan en manos de especialistas la gestión de actividades secundarias que no forman parte de su core business.

La externalización responde a un replanteamiento estratégico de la cadena de valor: allí donde una empresa no sea capaz de desarrollar ventajas competitivas, lo mejor es ceder la actividad a un tercero, que seguro que ayudará a ello.

Las primeras experiencias de outsourcing se registran en Estados Unidos e Inglaterra a principios y mediados del siglo XIX. A partir de la década de 1970, en Estados Unidos se hace común la externalización de la nómina, a lo que se añaden numerosos servicios en años posteriores. Hoy día, el 98% de las empresas asegura tener externalizados algunos de sus servicios o, al menos, haberlo hecho en alguna ocasión.

La banca fue pionera en la externalización de servicios en los años 60, en nuestro país.

Los primeros servicios susceptibles de ser subcontratados son aquellos que no son críticos en una empresa. El objetivo al externalizar es encontrar a alguien experto en esa actividad que haga dichos servicios, de mejor manera, de manera profesional y de forma más flexible. Es decir, optimizando los recursos.

La mayoría de los directivos españoles y europeos considera que la externalización pude reducir sus costes entre un 50 y un 75%, según una encuesta realizada por la consultora norteamericana Proudfoot.

El 90% de los directivos que ha externalizado parte de sus procesos asegura que ha conseguido disparar el retorno a sus accionistas.

En España, en algunos segmentos, el nivel de externalización puede llegar al 40% de la actividad de una empresa.

No existen unos sectores más complejos que otros para externalizar. Todo depende de la experiencia del proveedor. El grado de sofisticación de los servicios responde a la más elevada calidad.

Pedro Rubio Domínguez

________________________________________________

jueves, 16 de julio de 2020

LA EXTERNALIZACIÓN COMO ESTRATEGIA


La necesaria lucha por la competitividad ha llevado a las empresa a redefinir sus estrategias y buscar aliados para ser cada vez más ligeras, ágiles y orientadas al cliente. La externalización es clave en este proceso. Las empresas se centran en el desarrollo de su know-how y dejan en manos de especialistas la gestión de actividades secundarias que no forman parte de su core business.

La externalización responde a un replanteamiento estratégico de la cadena de valor; allí donde una empresa no sea capaz de desarrollar ventajas competitivas, lo mejor es ceder la actividad a un tercero, que seguro ayudará a ello. Suele ocurrir, en aquellas empresas menos experimentadas, que un experto es alguien que sabe algo que usted ignora.

Las primeras experiencias de outsourcing se registra en Estados Unidos e Inglaterra a principios y mediados del siglo XIX. A partir de la década de 1970, en Estados Unidos se hace común la externalización de las nóminas, a lo que añaden numerosos servicios en años posteriores. Hoy en día, el 98% de las empresas asegura tener externalizados algunos de sus servicios o, al menos, haberlo hecho en alguna ocasión. La banca fue pionera en la externalización de servicios en los años 60, en nuestro país. (Centros de Procesos de Datos externos)

Los primeros servicios susceptibles de ser subcontratados son aquellos que no son críticos en una empresa. El objetivo de externalizar es encontrar a alguien experto en esa actividad que haga dichos servicios, de la mejor posible, de forma profesional y más flexible. Es decir, optimizando los recursos.

La mayoría de los directivos españoles y europeos consideran que la externalización puede reducir sus costes entre un 50% y un 75%. En España, en algunos segmentos, el nivel de subcontracion de personal y/o empresas externas puede llegar al 40% de la actividad de una empresa.

No existen unos sectores más complejos que otros para externalizar. Todo depende de la experiencia del proveedor y el grado de sofisticación de los servicios que deben responder a los mejores estándares de calidad.

La externalización aporta innumerables ventajas a la empresas. Entre otras:

  • Es el procedimiento más eficaz para optimizar los costes indirectos y de estructura.
  • Permite contratar mejoras sucesivas con caracter variable, pagando solo por el consumo.
  • Da entrada a un know-how especifico de cada actividad.
  • Flexibiliza las estructuras de la empresa.
  • Ofrece disponibilidad de nuevas tecnologías sin inversiones ( invierte el operador externo).
  • Racionaliza la gestión operativa.
  • Permite centrarse en el negocio principal y liberar a la dirección general de actividades no estratégicas.
  • Facilita la competitividad en un entorno cambiante.
  • Profesionaliza los servicios.
  • Mejora la productividad
  • Analiza la gestión del cambio.

¿Que se espera de la externalización?

Es tal el movimiento empresarial ligado al outsourcing, que las expectativas de las empresas  que deciden emprender el camino de la externalización se sitúan en niveles muy elevados. Destacamos sobre todo lo mucho que aporta la externalización en términos de focalización en el core businessla maximización y optimización de los recursos, la mejora de los servicios internos o el ahorro de costes.

En el mismo sentido las expectativas creadas en la prestación de estos servicios a la empresas, se traduce en la siguiente cuantificación:

Acceso a expertos externos especialistas .............................  70%
Necesidad de centrarse en el negocio ..................................    64%
Reducción de costes y personal ...........................................    53%

Cualquier directivo sabe que todo lo que ahorra tiempo y todo lo que suponga racionalizar los procesos productivos y personales siempre se traduce a la larga, en unos beneficios tangibles, de una u otra manera.

Pedro Rubio Domínguez
___________________________________________________________

Por gentileza de:

 
Paseo de la Habana, 54
      28036-Madrid
915 619 361 / 615 049 935

__________________________________________________________

    FOTO ALVARO BAILLO AFFIDAVIT.JPG          fotojulia.jpg        a68a04d1-8d67-4cbc-9ca4-2facc84cebda.JPG

Alvaro Baillo de la Beldad           Julia Rubio Aparicio      Paloma Martinez-Mediero 

ABOGADOS CON EXPERIENCIA


Contamos con un equipo multidisciplinar de profesionales con mas de 25 años en el ejercicio.
_____________________________________________________________________

lunes, 4 de mayo de 2020

CONSULTORÍA EXTERNA (OUTSOURCING)


Muchas empresas pequeñas y medianas no pueden permitirse el gasto de un departamento de servicios de consultoría propio y contratan temporalmente la realización de estos trabajos a empresas o profesionales externos, definido con el término anglosajón “out sourcing”, es decir la externalización de los servicios.

La consultoría externa es un servicio independiente y se caracteriza por la imparcialidad de los especialistas, que es un rango fundamental de su papel. Pero esta independencia significa al mismo tiempo una relación muy compleja con las empresas-clientes y con las personas que trabajan en ellas; en cambio puede, gracias a su independencia, ser imparcial en situaciones en que ninguna persona que trabaje en la empresa podría serlo.

La consultoría no proporciona soluciones milagrosas; sería un error suponer que una vez contratado un consultor, las dificultades desaparecen. La Consultoría es un trabajo difícil basado en el análisis de hechos concretos y en la búsqueda de soluciones originales, pero factibles.

Las cualidades de un consultor son: creatividad, observación, análisis, síntesis y decisión.

¿Por qué se emplean consultores?
  • Para que aporten conocimientos y capacidades especiales.
  • Para que presten ayuda intensiva de forma transitoria.
  • Para que den a la Dirección argumentos que justifiquen decisiones predeterminadas.
  • Para una formación adecuada a su cuadro de colaboradores y/o mandos intermedios.

Las etapas básicas de la tarea operativa del consultor son:

1. Investigación.
2. Análisis de los datos.
3. Propuesta de mejoras y soluciones.
4. Aplicación de los proyectos de racionalización necesarios.

La gama de problemas cuya solución se encomienda a consultores es sumamente amplia.
Desde el punto de vista de la calidad o nivel de la situación, la Dirección puede pedir al consultor:

a) Que corrija una situación que se ha deteriorado (corrección).
b) Que mejore la situación (perfeccionamiento).
c) Que diseñe una situación totalmente nueva (creación)

Generalmente los consultores de empresa no siempre están capacitados para tratar problemas de orden tecnológico, como programar un ordenador. Esta asistencia puede prestarla la misma unidad de consultoría si la empresa es grande o bien empresas especializadas en diseños informáticos (Software).

El consultor, como promotor de cambio, puede asumir dos funciones fundamentales:

Consultor de Recursos (Analista): este tipo de consultor facilita información y servicios, recomendando un programa de acción previa, recopila datos y acciones internas de la empresa. El éxito de su trabajo depende del diagnóstico concreto de las necesidades y de la pericia del consultor para facilitar la información adecuada o prestar el servicio que convenga en cada caso.

Consultor de Procesos (Consultor de Gestión): en este caso, el consultor, como promotor y profesor del cambio trata de ayudar a la organización haciéndole tomar conciencia de procesos orgánicos, de sus consecuencias probables y de las técnicas para lograr cambios efectivos.

A diferencia del analista que se ocupa principalmente de transmitir conocimientos y de resolver problemas, el consultor de gestión da a conocer su enfoque, sus métodos y valores de manera que conjuntamente con la propia organización se implantan y ejecutan las nuevas metodologías de trabajo e iniciar así el cambio.

En consecuencia, desde este momento los trabajos que se realizan son prácticos y no teóricos, ya que desde el Director, colaboradores y consultor participan en la evolución y nuevo dimensionamiento de la empresa. En la consultoría de estilo moderno la dos funciones son complementarias. Los consultores ayudan a resolver problemas a otras personas y organizaciones. Se suele decir que un experto es alguien que sabe algo que usted ignora.

Por consiguiente, existen dos aspectos principales en toda relación de consultoría externa:

• El análisis y la solución del problema.
• La relación entre el consultor y el cliente.

Estos dos aspectos están interrelacionados y si la relación consultor-cliente no es debidamente entendida por ambas partes, por muy bueno que sea el criterio técnico en que se basa la solución propuesta a determinado problema, no se llegará a resultados prácticos.

En la historia de la Consultoría se conocen millares de casos archivados que provocaron gran confusión en la organización-cliente porque los papeles complementarios del consultor y del cliente no habían sido definidos o porque las relaciones entre ambos se deformaron en el curso de la consultoría.

Al iniciar una tarea es necesario disipar la incertidumbre y las especulaciones que el objeto de la presencia del consultor suscita en la empresa.

La buena práctica directiva y las buenas relaciones laborales exigen que los trabajadores o sus representantes reciban información completa sobre los asuntos de interés para los trabajadores relativos al funcionamiento y perspectivas de la empresa y a la situación presente y futura de la misma. Este punto es importante en muchas tareas de consultoría; tanto el consultor como su cliente deben prestar particular atención a tales tareas que, por su carácter, pueden exigir no sólo información, sino la celebración de consultas e incluso en algunos casos, negociaciones entre la dirección de la empresa y los representantes de los trabajadores (Recomendaciones de la OIT y práctica en todos los países del área comunitaria europea).

El consultor antes de aceptar la tarea, debe estar seguro de que puede solucionar la definición del problema y su puesta en marcha. A excepción de los casos más sencillos y claros, el consultor desea llegar a su propia solución acerca de la índole del problema y de las dificultades que entraña su posible solución por medio del estudio de la empresa.

La definición del consultor puede diferir de la del cliente por muchas razones. Con frecuencia los empresarios están demasiado inmersos en una situación particular o son ellos mismos quienes han creado el problema con su solución pasada, y no pueden darse cuenta de su magnitud y su alcance. Pueden ver sólo los síntomas y no el problema real o bien resistirse a admitir la existencia de ciertos aspectos del problema y preferir que el consultor los “descubra”.

El comportamiento del consultor durante todo su cometido repercute acusadamente en las relaciones de trabajo y en la ayuda que logrará obtener del cliente y de su personal. No todas las personas que trabajan en la empresa apreciarán inmediatamente la presencia de alguien que viene del exterior a demostrarles que ellos (individual o colectivamente) podrían trabajar mejor o con más rendimiento. El consultor se gana su confianza y apoyo escuchando sus argumentos, siendo paciente y modesto, demostrando su competencia sin valerse de Ardiles para impresionar y trabajando con suma organización y disciplina.

Si las relaciones de trabajo son buenas y el cliente está plenamente satisfecho por los progresos logrados por el consultor, puede presentarse otro peligro: la tentación de asociar tan estrechamente al consultor a la solución de los problemas de la Dirección, que el cliente le delegue de hecho parte de su función decisoria. En tal caso, el consultor debe emplear la siguiente analogía y decirle al cliente que la función del consultor es la de ser su fisioterapeuta, no la de sus muletas.

Aunque la mayoría de las tareas de consultoría pueden redundar en mejoras, también las hay que por diversas razones no pueden dar ningún resultado y que, por consiguiente, significarán un gasto financiero inútil.

Por ejemplo, el cliente desea introducir un cambio que debería haberse efectuado hace tiempo y que ahora ya no puede impedir el deterioro general de la situación. O bien es posible realizar mejoras, pero a expensas de medidas tan graves para el personal que el cliente no las puede aceptar. O bien, el beneficio conseguido sería tan escaso que no justificaría los honorarios del consultor.

Si el consultor profesional descubre una situación de ésta índole al asumir una tarea, e incluso si ha empezado ya a trabajar en ella, debe informar al cliente con franqueza y sugerirle la cancelación del contrato.

Ningún consultor profesional perpetúa su tarea haciendo al cliente dependiente de su consejo.
El único trabajo realmente digno del consultor es su trabajo educativo y formativo que enseña a los clientes y a su personal a llevar mejor sus asuntos por sí mismos.

La transmisión de toda la información sobre los métodos empleados y la formación del personal de la empresa, de manera que sean capaces de repetir las mismas operaciones sin ayuda, son elementos fundamentales del método profesional del consultor.

Esto no significa que cuanto mejor haya enseñado el consultor a su cliente y a su personal, menos trabajo tenga en el futuro.

Los consultores se comprometen a no desvelar ninguna información confidencial (en el contrato suscrito con el cliente existe una cláusula tipificando el alcance) sobre sus clientes y a no hacer uso alguno de esta información para obtener beneficios o ventajas. Los clientes deben estar convencidos de que pueden confiar plenamente en sus consultores, de lo contrario la consultoría es imposible.

La confidencialidad es todavía una cuestión importante en España, donde las empresas no están seguras de que la información que facilitan a consultores procedentes de Centros de Dirección de Empresas o de Productividad no sea transmitida a organismos o a las delegaciones de Hacienda. Por lo tanto, una consultoría vinculada al sector público pierde autonomía y fiabilidad.


Pedro Rubio Domínguez
Consultor
_________________________________________________________________________________


miércoles, 4 de septiembre de 2019

CONSULTORÍA EXTERNA (OUT SOURCING)

Imagen relacionada

Muchas empresas pequeñas y medianas no pueden permitirse el gasto de un departamento de servicios de consultoría propio y contratan temporalmente la realización de estos trabajos a empresas o profesionales externos, definido con el término anglosajón “out sourcing”, es decir la externalización de los servicios.

La consultoría externa es un servicio independiente y se caracteriza por la imparcialidad de los especialistas, que es un rango fundamental de su papel.  Pero esta independencia significa al mismo tiempo una relación muy compleja con las empresas-clientes y con las personas que trabajan en ellas; en cambio puede, gracias a su independencia, ser imparcial en situaciones en que ninguna persona que trabaje en la empresa podría serlo.

La consultoría no proporciona soluciones milagrosas; sería un error suponer que una vez contratado un consultor, las dificultades desaparecen. La Consultoría es un trabajo difícil basado en el análisis de hechos concretos y en la búsqueda de soluciones originales, pero factibles.

Los consultores ayudan a resolver problemas a otras personas y organizaciones. Se suele decir que un experto es alguien que sabe algo que usted ignora. Por consiguiente, existen dos aspectos principales en toda relación de consultoría externa: el análisis y la solución del problema y la relación entre el consultor y el cliente.

Estos dos aspectos están interrelacionados y si la relación consultor-cliente no es debidamente entendida por ambas partes, por muy bueno que sea el criterio técnico en que se basa la solución propuesta a determinado problema, no se llegará a resultados prácticos.

En la historia de la Consultoría se conocen millares de casos archivados que provocaron gran confusión en la organización-cliente porque los papeles complementarios del consultor y del cliente no habían sido definidos o porque las relaciones entre ambos se deformaron en el curso de la consultoría.

Al iniciar una tarea es necesario disipar la incertidumbre y las especulaciones que el objeto de la presencia del consultor suscita en la empresa. El consultor antes de aceptar la tarea, debe estar seguro de que puede solucionar la definición del problema y su puesta en marcha.  A excepción de los casos más sencillos y claros, el consultor desea llegar a su propia solución acerca de la índole del problema y de las dificultades que entraña su posible solución por medio del estudio de la empresa.

La definición del consultor puede diferir de la del cliente por muchas razones. Con frecuencia los empresarios están demasiado inmersos en una situación particular o son ellos mismos quienes han creado el problema con su solución pasada, y no pueden darse cuenta de su magnitud y su alcance.  Pueden ver sólo los síntomas y no el problema real o bien resistirse a admitir la existencia de ciertos aspectos del problema y preferir que el consultor los “descubra”.

Si las relaciones de trabajo son buenas y el cliente está plenamente satisfecho por los progresos logrados por el consultor, puede presentarse otro peligro: la tentación de asociar tan estrechamente al consultor a la solución de los problemas de la Dirección, que el cliente le delegue de hecho parte de su función decisoria.  En tal caso, el consultor debe emplear la siguiente analogía y decirle al cliente que la función del consultor es la de ser su fisioterapeuta, no la de sus muletas.

Los consultores se comprometen a no desvelar ninguna información confidencial (en el contrato suscrito con el cliente existe una cláusula tipificando el alcance) sobre sus clientes y a no hacer uso alguno de esta información para obtener beneficios o ventajas.  Los clientes deben estar convencidos de que pueden confiar plenamente en sus consultores, de lo contrario la consultoría es imposible.

La confidencialidad es todavía una cuestión importante en España, donde las empresas no están seguras de que la información que facilitan a consultores procedentes de Centros de Dirección de Empresas o de Productividad no sea transmitida a organismos o a las delegaciones de Hacienda.  Por lo tanto, una consultoría vinculada al sector público pierde autonomía y fiabilidad.

Pedro Rubio Dominguez

_______________________________________________________________________
Texto extraído del Libro.  "INTRODUCCIÓN A LA GESTIÓN EMPRESARIAL" 
Autor: Pedro Rubio Domínguez
© Publicado y distribuido por el Instituto Europeo de Gestión Empresarial (IEGE). 
________________________________________________________________________

sábado, 26 de enero de 2019

LA EXTERNALIZACIÓN UNA ESTRATEGIA CLAVE PARA MEJORAR SU COMPETITIVIDAD Y RESULTADOS.


Resultado de imagen de outsourcing Resultado de imagen de outsourcing


En España y una vez ingresamos en el euro y se eliminaron las barreras comerciales en el seno de la UE provocaron un aumento de la oferta y las empresas españolas se vieron enfrentadas al reto de la pérdida de competitividad. Ante esta situación, fue preciso acudir a nuevas herramientas y sistemas que facilitaran ahorros en gestión y gastos de estructura, introduciendo nuevas tecnologías y buscando soluciones externas que permitieran resolver los problemas de estructuras pesadas que no aportaban valor añadido a la propia empresa, concentrándose en aquellos en los que contaban con ventajas competitivas.

Desde entonces la externalización se ha constituido como una herramienta básica en este proceso. Si la competitividad depende de la capacidad para crear organizaciones ligeras, ágiles, sin estructuras pesadas y orientadas al cliente, en las sociedades avanzadas, la especialización genera siempre mayor eficiencia y predispone a las empresas a cooperar y asociarse entre sí. Todo ello ha llevado a las empresas a realizar un análisis muy sencillo: en que soy especialista, donde está mi know-how, dónde tengo mi ventaja competitiva … Una vez ese núcleo, todo lo demás se puede mirar de otra manera.

La externalización responde a un replanteamiento estratégico de la cadena de valor: allí donde una compañía no sea capaz de desarrollar ventajas competitivas, lo mejor es ceder esa actividad a un tercero que si las aporte. Buscar especialistas en cada una de esas actividades para poder centrar el esfuerzo de la organización en lo que se llama core business no es solamente una manera de mejorar costes, es una estrategia diferente, una manera distinta de enfocar el negocio.

De hecho, aunque la mayoría de las empresas externaliza en un primer momento para reducir gastos, cada vez son más las compañías que subcontratan para conseguir beneficios estratégicos: incremento de la productividad, de las ventas, de la satisfacción del cliente, etc. Éste es el verdadero reto de la externalización: ir más allá de considerar las ventajas en términos de ahorro de costes. Para la empresa, significa no sólo ser competitivo em su actividad, sino serlo también en su organización y su estructura.

Una apuesta sobre seguro

La externalización aporta innumerables ventajas a las empresas. Entre otras:
  • Es el procedimiento más eficaz para optimizar los costes indirectos y de su estructura.
  • Permite contratar mejoras sucesivas con carácter variable, pagando sólo por el consumo.
  •  Da entrada a un know-how específica de cada actividad.
  • Flexibiliza las estructuras de la empresa.
  • Ofrece disponibilidad de nuevas tecnologías sin inversiones, solo las realiza el proveedor externo.
  • Racionaliza la gestión operativa.
  • Permite centrarse en el negocio principal y liberar a la dirección general de actividades no estratégicas.
  • Facilita la competitividad en un entorno cambiante.
  • Profesionaliza los servicios.
  • Mejora la productividad
  • Agiliza la gestión del cambio.

¿Qué se espera de la externalización?

Igual que existen actividades para las que muchas empresas si siquiera han pensado en la externalización como solución, hay países con una tradición tan arraigada en esa práctica donde el planteamiento de las compañías y de los directivos no es ¿Qué es lo que pueda sacar fuera?, sino ¿Qué me quiero quedar dentro? La filosofía de las compañías más avanzadas va mucho más allá de la pura operación puntual de ahorro de costes o solución a un problema específico. Se trata de responder al reto de la competitividad, pero también se trata de crear una organización, a largo plazo, más rentable e influyentes en la sociedad.

Es tal el movimiento empresarial ligado al outsourcing, que las expectativas de las empresas que deciden emprender el camino de la externalización se sitúan en niveles muy elevados, Una reciente encuesta realizada entre directivos españoles mostraba este hecho, destacando sobre todo lo mucho que se esperaba de la externalización en términos de focalización en el core business, la maximización de recursos, la mejora de los servicios internos o el ahorro de costes.

En un 70% de los casos, los consultados afirman que lo más importante es pensar que la empresa proveedora es mucho más experta que ellos en determinados servicios; como segunda razón, un 64% de los encuestados citaban la necesidad y el deseo de centrase en su core business; y, como tercera explicación fundamental, en un 53% de los casos está la reducción de costes y de personal.

De hecho, en el mercado actual, asistimos de forma constante al aligeramiento de estructuras en todos los sectores, estrategia impensable hace unos años. Cualquier directivo sabe que todo lo que ahorra tiempo y todo lo que supone racionalizar los procesos productivos y los esfuerzos intelectuales siempre se traduce, a largo plazo, en dinero de una u otra manera.

Desde luego, hay que reconocer que, si no fuera rentable, nadie externalizaría ningún servicio. Esa rentabilidad que ha convencido y convence cada día más empresas hay que buscarla en fuentes directas, como la transformación de costes fijos en variables, la salida de personal de la estructura de la compañía o el traspaso de inversiones en tecnología y en I+D+i al proveedor. Sin embargo, las ventajas más importantes hay que buscarlas en las fuentes indirectas: flexibilidad, racionalización y mejora de procesos, eficiencia, garantía de medición de costes, posibilidad de mejoras sucesivas, y el traspaso al outsourcer de riesgos tales como el absentismo laboral o las bajas de personal, entre otras.

Según esta misma encuesta entre directivos que evaluaban las ventajas de la externalización, la primera de ellas, con diferencia, es que permite la planificación, Para un analista superfluo, no se trata de dinero, pero cualquier directivo sabe muy bien que todo lo que ahorra tiempo y todo lo que supone racionalizar esfuerzos siempre se traduce, a largo plazo, en dinero de una u otra manera.

Pedro Rubio Domínguez
____________________________________________________________________

Por gentileza de:

INSTITUTO EUROPEO DE GESTIÓN EMPRESARIAL
Formación & Consultoría
Dpto. Análisis y Activación de Empresas
iege.formacionyconsultoria@gmail.com
_____________________________________________________


sábado, 19 de enero de 2019

LA EXTERNALIZACIÓN COMO ESTRATEGIA


Resultado de imagen de LA EXTERNALIZACIÓN COMO ESTRATEGIA


La necesaria lucha por la competitividad ha llevado a las empresas a redefinir sus estrategias y buscar aliados para ser cada vez más ligeras, ágiles y orientadas al cliente. La externalización es clave en este proceso. Las compañías se centran en el desarrollo de su know-how y dejan en manos de especialistas la gestión de actividades secundarias que no forman parte de su core business.

La externalización responde a un replanteamiento estratégico de la cadena de valor: allí donde una empresa no sea capaz de desarrollar ventajas competitivas, lo mejor es ceder la actividad a un tercero, que seguro que ayudará a ello.

Las primeras experiencias de outsourcing se registran en Estados Unidos e Inglaterra a principios y mediados del siglo XIX. A partir de la década de 1970, en Estados Unidos se hace común la externalización de la nómina, a lo que se añaden numerosos servicios en años posteriores. Hoy día, el 98% de las empresas asegura tener externalizados algunos de sus servicios o, al menos, haberlo hecho en alguna ocasión.

La banca fue pionera en la externalización de servicios en los años 60, en nuestro país.

Los primeros servicios susceptibles de ser subcontratados son aquellos que no son críticos en una empresa. El objetivo al externalizar es encontrar a alguien experto en esa actividad que haga dichos servicios, de mejor manera, de manera profesional y de forma más flexible. Es decir, optimizando los recursos.

La mayoría de los directivos españoles y europeos considera que la externalización pude reducir sus costes entre un 50 y un 75%, según una encuesta realizada por la consultora norteamericana Proudfoot.

El 90% de los directivos que ha externalizado parte de sus procesos asegura que ha conseguido disparar el retorno a sus accionistas.

En España, en algunos segmentos, el nivel de externalización puede llegar al 40% de la actividad de una empresa.

No existen unos sectores más complejos que otros para externalizar. Todo depende de la experiencia del proveedor. El grado de sofisticación de los servicios responde a la más elevada calidad.

PRD
_________________________________________________________________________

Textos extraidos de su libro  INTRODUCCIÓN A LA GESTIÓN EMPRESARIAL revisado en 2018, publicado y distribuido a la comunidad empresarial española e hispanoamericana por el INSTITUTO EUROPEO DE GESTIÓN EMPRESARIAL-MADRID-ESPAÑA.(B78404290)
ISBN-84-689-7602-4-Nº REGISTRO: 06/21440
_______________________________________________________________________________


Apuntes del autor

Los continuos cambios que experimentan las compañías afectan directamente a la subcontratación de servicios (outsourcing), obligándoles a ser flexibles para adaptarse a esta continua evolución. 

El constante movimiento al que se encuentran sometidas las empresas, el alto grado de dinamismo que hoy en día se experimenta en los mercados, las fusiones y adquisiciones y los mercados emergentes, entre otros factores, convierten a las compañías en organizaciones vivas, dinámicas y en constante evolución. 

Los nuevos enfoques estratégicos hacen que los contratos de outsourcing, por lo general firmados a largo plazo, deban ser flexibles y con capacidad para adaptarse a los continuos cambios. Así, se llegan a producir cambios tan rápidos que hacen que el plan de negocio realizado para elaborar el contrato pueda quedar desfasado, incluso antes de cumplirse el primer año de su puesta en marcha. 

La externalización de los servicios aporta innumerables ventajas a las empresas. Entre otras: 
  • Es el procedimiento más eficaz para optimizar los costes indirectos y de estructura. 
  • Permite contratar mejoras sucesivas con carácter variable, pagando solo por el consumo. 
  • Da entrada a un know-how específico de cada actividad. 
  • Flexibiliza las estructuras de la empresa. 
  • Ofrece disponibilidad de nuevas tecnologías sin inversiones. 
  • Racionaliza la gestión operativa. 
  • Permite centrase en el negocio principal y liberar a la dirección general de actividades no estratégicas. 
  • Facilita la competitividad en un entorno cambiante. 
  • Personaliza los servicios. 
  • Mejora la productividad. 
  • Agiliza la gestión del cambio. 
Los fundamentos teóricos sobre la externalización indican que todo es subcontratable a excepción de aquello que compromete la filosofía de la empresa, su estrategia y su capacidad de decisión. En los Estados Unidos, el país más avanzado en outsourcing, las actividades que más se subcontratan, tanto de forma permanente como esporádica, son las siguientes:



A C T I V I D A D

% DE EMPRESAS


Nóminas
Servicios generales (limpieza, seguridad, mantenimiento)
Servicios para empleados (formación, guardería etc.)
Servicios jurídicos
Gestión de impuestos
Desarrollo de software
Formación
Mantenimiento tecnológico
Auditoria interna
Finanzas y Contabilidad
Estrategia y Planificación
Asistencia Técnica
Recursos Humanos

62,3%

55,6%

41,5%
39,6%
38,7%
27,4%
25,5%
16,0%
15,1%
11,3%
11,3%
10,4%
8,5%



El 98% de las compañías norteamericanas han externalizado, bien en algún momento bien de forma permanente, una parte de sus actividades, y en España, en algunos segmentos, el nivel de Outsourcing llega al 40% de los procesos de la compañía. 

Cualquier directivo sabe que todo lo que ahorra tiempo y todo lo que supone racionalizar esfuerzos siempre se traduce, a largo plazo, en dinero de una u otra manera.

EJEMPLO PRÁCTICO DE OUTSOURCING

Una Compañía de Telecomunicaciones de ámbito internacional decidió abrir una oficina nueva en Madrid-capital.  Existían tres locales disponibles y todos ellos a un coste similar.  Un consultor del IEGE fue asignado a la tarea de hacer una selección. Le fueron dadas las siguientes instrucciones:

1.   Recomendar cuál de los locales era el más adecuado para la instalación de esta nueva sucursal, primera en España.
2.   Recomendar cual sería el número de empleados que serían necesarios y su grado profesional para trabajar en la sucursal. Selección y gestión de personal.
3.   Diseñar la disposición de las oficinas, los diferentes grupos y el mobiliario y decoración.
4.   Trámites para la constitución de la sucursal.
5.   Concepción y creación de los documentos generales para la normal relación entre la sucursal y la oficina central de la compañía.
6.   Vigilancia tecnológica.
7.   Evaluación estratégica de la sucursal y su desarrollo.
8.   Marketing práctico.
9.   Estructura logística.

En definitiva, el IEGE le proporcionó un conjunto de competencias operativas a través de un interlocutor único: el Consultor.

Por gentileza de:

INSTITUTO EUROPEO DE GESTIÓN EMPRESARIAL
Formación & Consultoría
Dpto. de Información de Programas
iege.formacionyconsultoria@gmail.com
________________________________________________