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viernes, 29 de enero de 2021

CICLOS LABORALES Y NUEVA LONGEVIDAD: TRANSFORMACIÓN Y GESTIÓN DE LA EDAD


Imagen: Julita

Las expectativas adversas que existen hoy sobre la vejez, casi siempre están basadas en la ignorancia o en premisas falsas. –Luis Rojas Marcos

En entornos líquidos (VUCA) en los que nada es estable, se altera la evolución que hasta hace unas décadas sufría nuestra carrera laboral:

Después de unos años de formación y aprendizaje, que en el mejor de los casos duraba hasta los 22 o 23 años, se iniciaba el ciclo productivo, normalmente en una empresa que cubriría todo nuestro periplo profesional y en la que nuestra relación con el “empleador” era “tiempo de trabajo” a cambio de una nómina fija e inalterable todos los meses, fuera cual fuera nuestra dedicación y esfuerzo, de la misma manera que inalterable era el tiempo de permanencia en la empresa.

Después de  30 a 40 años de trabajo, a los 65 años, llegaba la jubilación, aunque en muchos casos se producía antes  (el 45 % de las jubilaciones que se han producido a lo largo de 2018 lo son de menores de 65  años) y siempre al margen del conocimiento y dedicación que el trabajador aportara a la empresa, al margen de su estado de salud y su vitalidad, al margen del dominio del sector y de la relación con los clientes, proveedores y entorno en general que ese trabajador sénior tuviera.

Pero la revolución tecnológica y social que estamos viviendo nos hace adentrarnos en el terreno de las carreras profesionales multiciclos, en los puestos de trabajo híbridos  y en relaciones laborales que proponen colaboraciones temporales entre iguales (Yo tengo un problema, una necesidad, tú me ofreces una solución , un servicio). Ya no interesan, ni a trabajadores ni a empleadores, estables y largas relaciones laborales, años y años desarrollando las mismas tareas, las mismas funciones, rodeados del mismo escenario y de las mismas personas.

Las generaciones veteranas hemos transmitido nuevos valores a las nuevas generaciones: el deseo de continuas nuevas experiencias, la necesidad de aprender algo nuevo cada día, la importancia de adaptarse al cambio permanentemente y a valorar el entorno personal y privado, tanto como el entorno profesional que además debe conllevar, para que nos interese, la posibilidad de un constante desarrollo personal y profesional.

Esos nuevos valores emergentes responden a la necesidad de una sociedad  más responsable, tanto a nivel individual como colectivo, que “humanice” el trabajo y las relaciones laborales y trate a los profesionales no como “recursos” sino como “productores independientes de bienes y servicios”. De “tiempo a cambio de nómina” pasaríamos a relaciones en las que obtener servicios y soluciones a cambio de una factura.

El trabajo por proyectos requiere de una adaptación a cada propuesta que supone un aprendizaje permanente de nuevos métodos, nuevas tecnologías y nuevas maneras de aplicar los conocimientos, que ahora se vuelven obsoletos con mucha rapidez. La transformación de las profesiones y los oficios exigirá períodos de reflexión y formación para adaptarse a cada nueva realidad. Tan importante como la formación permanente es la construcción de nuevo conocimiento a partir de comunidades de aprendizaje en las que compartir experiencia y “trabajar en voz alta (WOL Working out loud)”.

De esta manera, del ciclo laboral de tres fases pasaríamos a carreras multiciclos en las que los trabajadores apostarían por emprender un proyecto personal en cierto momento vital, a trabajar por cuenta ajena en otros momentos o a dedicar un tiempo a su transformación profesional, o a intensos momentos de su ciclo vital en los que atender al cuidado de hijos, padres...

Imagen: Elaboración propia

Empresas, consultoras, profesionales deberían participar en la construcción de este futuro que parece próximo e inevitable.

Prepararse para estos cambios significa, tanto en el seno de las organizaciones como de forma individual por parte de los profesionales, invertir todo lo necesario en la transformación de estructuras y profesiones de forma que desaprendamos viejos hábitos del siglo XX y entremos de lleno en espacios líquidos de crecimiento que llenen de sentido el longevo futuro que nos espera.

LAURA ROSILLO
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jueves, 14 de enero de 2021

Consejos para cumplir los propósitos de Año Nuevo


¿De dónde vienen los propósitos? ¿Por qué nos los hacemos? El profesor de psicología y neurociencia de la UOC Diego Redolar, director del programa de investigación de Neurociencia cognitiva y tecnologías de la información (CNIT), explica que en la formulación de nuevos propósitos intervienen dos partes del cerebro: la primera es la parte frontal ventromedial, profundamente vinculada a las emociones, y la segunda, la parte dorsolateral, mucho más vinculada al razonamiento y a la conciencia.

Son partes diferenciadas, pero en la toma de decisiones y en la formulación de nuevos propósitos trabajan interconectados. Eso sí, no siempre en armonía: “lo que suele ocurrir es que cuando empieza un año o un curso escolar estamos muy motivados, más de la cuenta, y la parte emocional del cerebro prevalece sobre la parte racional a la hora de hacernos propósitos, lo que descontextualiza nuestro propósito de la realidad en la que vivimos y nos impide valorar la casuística de nuestro contexto, lo que hace que, a la hora de la verdad, nos cueste mucho cumplirlo”, explica Redolar.

Para Francesc Núñez, sociólogo y profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, estudioso desde hace años de las emociones humanas desde la óptica sociológica, “tendemos a creernos nuestra propia propaganda sencillamente porque es una práctica terapéutica, porque imaginar produce placer, aunque luego no logremos cumplir nuestro propósito en su totalidad”.

El principal peligro, dice, es la frustración que aparece cuando, año tras año, fracasamos. Esta frustración periódica, sin embargo, se puede combatir mediante técnicas sencillas que, además, en consecuencia, propician grados de cumplimiento más elevados de nuestros propósitos.

Técnicas para cumplir los propósitos que nos hacemos

Desde el ámbito de la neurociencia, Redolar explica que toda técnica destinada a mejorar el grado de cumplimiento de un objetivo o propósito que nos hemos fijado para un año nuevo debe intentar compensar la desventaja de la que suele partir la parte racional del cerebro:

A la hora de hacerse un nuevo propósito, hay que forzar nuestra mente para que valore de forma racional las especificidades del momento, los recursos reales y el tiempo que tenemos para cumplir lo que nos exigimos; hay que tratar de no confundir lo que razonadamente queremos y que puede ser a largo plazo, con lo que emocionalmente nos apetece en un instante concreto, como fumar un cigarrillo a pesar de que en realidad lo que queremos sea dejar de fumar”.

Núñez, en la misma línea, propone algunos trucos prácticos: “escribir en un papel los propósitos y definirlos en acciones concretas y en el tiempo es una manera de racionalizarlos; pasamos de la imaginación a un primer nivel de los hechos y las acciones”.

El segundo truco va un paso más allá: “comunicarlo a amigos y conocidos, decirlo; de esta manera sabemos que, si no cumplimos lo que decimos, tendremos que soportar una cierta vergüenza social, porque todo el mundo quiere mantener la credibilidad y nadie quiere sentirse traidor; el mero hecho de escribirlo y decirlo nos obliga a añadir dosis de realidad y responsabilidad al propósito y, por tanto, nos facilita el cumplimiento y nos aleja de la frustración”.

Núñez también apunta otro fenómeno muy común en los arranques de año y que hay que evitar si lo que queremos es cumplir los propósitos: la procrastinación, es decir, la práctica de posponer o aplazar el comienzo de un cambio de hábitos.

Es una manera de no afrontar el problema: decido que tal día dejaré de fumar, pero mientras tanto voy haciéndolo. Lo mejor, si realmente creo que lo puedo hacer, es empezar a entrenar ahora mismo con un plan para fumar menos cada día de modo que, cuando llegue el día señalado, pueda dejar de fumar del todo; y si, además, lo he escrito en un papel y se lo he dicho a todos mis conocidos, las probabilidades de éxito son más altas”.

Otros consejos, elaborados por los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, son los siguientes:

  • Preguntarnos qué queremos conseguir en el año 2021 y realizar una lista con nuestras respuestas.
  • Apuntar por qué hemos escogido estos propósitos y responder qué nos aportan.
  • Observarlos con ilusión y escoger tres que sean nuestra prioridad.
  • Preguntarnos cómo conseguiremos hacerlos realidad. Concretar y organizarnos: qué, quién, cómo y cuándo.
  • Poner la lista en un lugar visible: en la pantalla del ordenador o, después de imprimirla, en un espacio habitual.

Fuente: Equipos y Talento

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miércoles, 9 de diciembre de 2020

El mundo del trabajo se encuentra inmerso en un proceso de transformación acelerado por la pandemia.



El experimento de trabajar desde casa ha mostrado suficientes beneficios y oportunidades como para considerar que el trabajo "fijo" en un lugar va quedando en el olvido. Será reemplazado por la idea de "movilidad". El lugar de trabajo estará en todos aquellos espacios donde la tecnología nos permita estar conectados. Esta es la primera transición en el nuevo mundo laboral. Pero no es la única.

La segunda de las transiciones, con implicaciones aún mayores, es lo que podríamos denominar "la muerte de la jornada laboral".

Hay dos acontecimientos que sientan las bases para semejante afirmación. El primero es que se está acelerando la suplantación de las tareas repetitivas de los seres humanos en manos de la robótica y la informática. Por lo tanto, la jornada estricta "fabril" se reduce significativamente.

El segundo acontecimiento tiene que ver con las experiencias recabadas en este período de trabajo en casa. La idea de control sobre el horario de los colaboradores a la usanza del siglo pasado no funciona bien con el trabajo remoto. En definitiva, la idea central del modelo de trabajo de "explotación del tiempo" va quedando atrás. Se suplanta por el trabajo por objetivos.

Estas transformaciones tienen impactos de magnitud fundamentalmente en las leyes de contrato de trabajo y el modelo educativo y, adicionalmente, en el estilo de liderazgo y el diseño organizacional. La reforma laboral de 2012 en España con sus pros y contras, fue pensada para el modelo laboral de aquella época. Ahora bien, ¿qué ocurre si las bases de aquella ley que son "lugar y jornada" llegan a cambiar por el avance de la tecnología? La ley se vuelve obsoleta. Esta obsolescencia plantea un gran desafío para nuestros legisladores. También plantea, por supuesto, un gran desafío para el movimiento sindical. La realidad del siglo XXI estaría reclamando una modernización y adaptación urgente.

En paralelo, si el modelo educativo actual es el que fue pensado para cubrir puestos de trabajo de tipo repetitivos y ellos tienden a no existir más, ¿no debemos repensar la educación seriamente?

La pregunta entonces sería: ¿cómo se hace todo esto?, ¿cómo es un modelo superador y qué se debe hacer? Enuncio aquí palabras clave que requieren un desarrollo en profundidad: propósito de enmienda, talentos, árbol de objetivos, movilidad. Sin embargo, en lo concreto uno puede hacer lo único que es conducente: experimentar. Invertir en experimentar es un aspecto crucial, ya no para obtener ventajas competitivas, sino para la subsistencia de una organización.

La enorme resistencia que existe para reformar la ley es sorprendente. Hay temor por la pérdida potencial de los derechos del trabajador, a la vez que no se advierte que un proceso inflacionario degrada el primer derecho: un salario digno. Salario que se basa en términos nominales y reales. La ley no tendrá que ver ya con la competitividad de costos, sino con la desaparición de los pilares fundamentales del trabajo del siglo pasado: lugar y jornada. Claro está que el pensamiento de largo plazo es el activo fundamental.

Es un momento de gran oportunidad y se nos plantea un atajo que podemos tomar para salir del atraso, sin tener que pasar por todos los pasos de la linealidad del progreso. Quedan varias preguntas para hacernos. La dirigencia, ¿advierte la oportunidad? ¿Querrá recoger el guante y enfrentar las reformas? Tenemos lo necesario para ser el lugar más próspero del planeta en 15 o 20 años. Aprovecharlo es una cuestión de sistema de pensamiento.

Adrián Gilabert.  Autor del libro “El trabajo ha muerto” y especialista en crisis empresarial.

Texto adaptado a la situación del mercado laboral en España. PRD.

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Espacio patrocinado por:


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jueves, 18 de junio de 2020

COMO CONVERTIRSE EN UN ADULTO MADURO


Las complicaciones de ser un adulto mayor | Central Informativa ...

Las Naciones Unidas declararon 1999 como año internacional de las personas mayores. Los principios adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas para dar cumplimiento al lema elegido, "hacia una sociedad para todas las edades", se pueden resumir en cuatro aspectos: buscar la independencia de las personas de la tercera edad, propiciar sus cuidados adecuados, instrumentalizar medios para su autorrealización y potenciar su dignidad personal.

Durante las últimas tres décadas se ha registrado un aumento espectacular, en los países desarrollados, de las personas de sesenta o más años. Durante las dos primeras décadas de nuestro siglo, ese crecimiento del conjunto de la población mayor va a suavizarse. Pero durante los últimos quince años se ha producido un incremento muy rápido e importante del número de personas longevas, es decir, de aquellas que tienen más de 80 años. Y solo se ha visto diezmada, por la muerte de muchos ancianos debido al corona virus.

Las tres etapas experimentales de la vida adulta.

Existen tres etapas en la vida de los adultos que definen en gran medida su comportamiento como consumidores, en sus actitudes a la hora de comprar. Son, en orden de su desarrollo, la Etapa del deseo de poseer, desarrollándose generalmente en la edad adulta; la Etapa de Experiencia Atendida, que se desarrolla generalmente durante los años cincuenta-sesenta años y la Etapa de la Experiencia, que generalmente se desarrolla a partir de los sesenta años.  

La primera etapa está fuertemente asociada con la necesidad de establecer la identidad como adulto y realizar acciones que le definen como tal. La segunda etapa, se disfruta de los beneficios que le ofrece la vida. Ya se ha pagado la hipoteca, los hijos ya son mayores y tienen vida propia. La tercera etapa es una época que en gran medida el individuo se vuelve antimaterialista y se transforma en una identidad humana más amplia.

Cuando los problemas complejos se definen en categorías simples, siempre existe el riesgo de que se realicen interpretaciones demasiado simples. Los seres humanos son esencialmente complejos para proporcionar una respuesta adecuada a su comportamiento como consumidor en cualquier segmento del mercado. Sin embargo, la vida adulta refleja las influencias socioculturales y psicológicas en un individuo que se mueve hacia la madurez completa.

La hipótesis de la etapa de la vida trasciende la teoría de segmentación tradicional.

Cada etapa tiene enormes influencias en el comportamiento del consumidor, comenzando por la primera cuando los deseos de cosas hacen que los consumidores estén muy solicitados por las empresas de consumo o de servicios. Aquellos individuos incluidos en el tercer nivel a veces son vistos como personas enigmáticas por las empresas; incluso aquellos que tienen un alto poder adquisitivo son "clientes difíciles" para conocer exactamente lo que desean.

Sin embargo, existe por parte de los responsables de Marketing, una creciente falta de efectividad en los conceptos y estrategias de segmentación del mercado a medida que evolucionan los diversos caracteres tipológicos. Las diversas etapas de la vida ofrecen una nueva forma de ver a los consumidores que sobrepasan las ideas o formulas pretéritas sobre la segmentación del mercado.

Las distintas etapas de la vida son evolutivas.

La idea de que el comportamiento del consumidor está más fuertemente influenciado por la etapa experimental de la vida que por la edad de la vida en una evolución evidente. Los factores generalmente están relacionados con las categorías de estilo de vida que se reflejan en las tipologías de los consumidores, como las utilizadas, con mayor pronunciamiento en los adultos jóvenes y de mediana edad que en los adultos mayores. No tendría mucho sentido para el experto en Marketing mirar más allá de la demografía y los patrones de estilo de vida porque estos expertos se dirigen—principalmente-- a grupos de consumidores cuyo comportamiento están fuertemente relacionados con los perfiles demográficos y los patrones de estilo de vida.  Las empresas de Marketing tienen en cuenta las limitaciones de la segmentación basada en la edad.

Las distintas etapas de la vida son un marco perfecto para las predicciones, pero no es una herramienta de predicción.

Las etapas experimentales de la vida proporcionan un marco perfecto para explorar por qué los consumidores se comportan como lo hacen, en contraste con las tipologías de estilo de vida que se centran más en lo que hacen los consumidores. En otras palabras, las hipótesis de la etapa de la vida están destinadas a ayudar a determinar los fundamentos de la motivación del consumidor y el compromiso de sus motivaciones, en lugar de limitarse a observar simplemente las decisiones finales impulsadas por sus motivaciones.

La vida experiencial no pretende ser una herramienta para predecir el comportamiento del consumidor, sino más bien como un marco contextual dentro del cual se pueden emplear otros factores para hacer predicciones perspicaces. La hipótesis aborda las raíces, más que los detalles, del comportamiento del consumidor.

Las tipologías de estilo de vida no reflejan factores motivacionales.

Las tipologías de estilo de vida convencionales no nos permiten definir una base experimental para los estilos de vida que las personas adoptan en diversos momentos de sus vidas. La hipótesis se ocupa de los orígenes de la motivación del consumidor en diversos momentos del desarrollo de la personalidad, en oposición a la tipología típica del estilo de vida, que se ocupa de los resultados de la motivación, sea cual sea su origen. Son distinciones importantes entre la hipótesis y las tipologías de vida. Estas diferencias van más allá de los significados más simples de las características demográficas, correlacionadas con las decisiones de compra, que comúnmente entran en la definición de un grupo tipológico dado.  La evolución de la vida de una persona tiene en cuenta que las experiencias pasadas tienen un papel importante, independientemente de los ingresos, la edad o la posición social.

Las tipologías de estilo de vida colocan a las personas en categorías de comportamiento ilógico

Según investigaciones realizada por muchos psicólogos que estudian el desarrollo de adultos, para el desarrollo y aplicaciones del Márketing Estratégico, "el comportamiento de autorrealización se relacionan con los niveles de ingresos y educativos".  Una de las características de las personas estudiadas indicaba una fuerte inclinación hacia el comportamiento altruista, la antítesis de la autocomplacencia, una característica conductual atribuida a los que llegan a los más altos niveles de autosatisfacción y felicidad.  Por el contrario, los menos optimistas, es menos probable que se conviertan en una autoactualización adulta, y son fuertes candidatos para la auto orientación, la antítesis de una naturaleza que se niega a sí misma, que se atribuye a que los ingresos y los niveles educativos más bajos tienden a correlacionarse con los niveles más bajos de desarrollo de la personalidad.


Pedro Rubio Domínguez
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domingo, 5 de agosto de 2018

Solo dos de cada diez ejecutivos se desconectan durante las vacaciones


Crédito: Shutterstock

Según la consultora Grant Thornton, pocos logran dejar de lado el trabajo por unos días; los expertos recomiendan realizar actividades totalmente diferentes.

Si es de los que creen que tomarse vacaciones "es imposible por ahora" y, al mirar atrás, el "por ahora" se viene prolongando desde hace más tiempo del que debería, es momento de escuchar a los expertos: aseguran que tomarse el merecido receso laboral no solo beneficia al empleado, sino también a su equipo de trabajo y a la empresa. Sin embargo, una encuesta reciente de Grant Thornton en su International Business report, muestra que pocos son los que logran relajarse, y, entre otras cosas, no dejan de chequear los mails del trabajo.

"Numerosos estudios confirman que disfrutar de tomarse vacaciones es clave para aumentar la productividad de los colaboradores, dado que afecta su motivación y les permite recargar energías. Esto también se traduce en un impacto positivo para la organización, que obtiene mejores resultados, logra un equipo de trabajo motivado y un buen clima laboral", explica Miguel Alfonso Terlizzi, director general de HuCap.

"La oficina me necesita"; "si me voy acumularé tanto trabajo que después me estresaré aún más", "¿justo cuando estoy cerca de un ascenso me voy a ir?"; "para irme y estar pendiente del celular y que mi familia me rete mejor me quedo trabajando"; "si no estoy, me van a serruchar el piso"; "cuando termine este proyecto, me tomo". Pero siempre habrá un nuevo proyecto y otra excusa para que estos empleados no logren desconectarse de sus obligaciones.

"Son muchos los ejecutivos a los que les cuesta dejar de trabajar. Sienten que nunca es el momento adecuado para tomarse vacaciones, porque siempre hay cosas que resolver antes, y pueden pasar muchos años sin descansar por no poder hacer stop ni poner un límite a lo laboral", advierte Fernanda Giralt Font, directora de Ineco Bienestar.

Claro que también está el caso de aquellos profesionales que sí se toman vacaciones, pero no pueden cortar con el trabajo vayan donde vayan. "Llevar la 'oficina a cuestas' a cualquier lugar está bueno, pero ha provocado que separar la vida personal de la laboral se vuelva cada vez más difícil, y las vacaciones no están exentas de eso. Los ejecutivos se van de viaje por ocio, pero miran el mail a cada rato, se comunican telefónicamente, siguen trabajando en proyectos, etcétera, y no logran desconectarse de la oficina", agrega.

Romper con la rutina y salirse de la actividad del día a día favorece el aumento de la productividad, la creatividad y la promoción de nuevas ideas. Por eso, a la larga, no tomarse vacaciones termina generando consecuencias negativas en el desarrollo profesional de cualquier persona. "Los recesos son mucho más útiles para la productividad laboral que la saturación mental", indica Javier Díaz, fundador de Moodment, especialista en bienestar corporal.

                                            Fuente: LA NACION

A su vez, las vacaciones son importantes porque reponen la mente, reducen los efectos físicos del estrés sobre el cuerpo y hasta disminuyen las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco. El ocio, el placer, las actividades gratificantes y todo lo que se relaciona con el desarrollo del bienestar pueden ser el mejor antídoto para cambiar los efectos negativos del estrés, que se manifiestan con diversos síntomas que nos acompañan durante todo el año, afirma Giralt Font.

"A nivel somático, podemos encontrar dolores corporales, contracturas, tensiones musculares, trastornos digestivos, disminución de las defensas, hipertensión y cansancio extremo. A nivel emocional, son frecuentes la irritabilidad, la insatisfacción, la ira, la fatiga y los trastornos de ansiedad, entre otros. A nivel cognitivo, puede haber disminución de la atención y la memoria, lentificación de las funciones psíquicas superiores, bloqueos y problemas de rendimiento. A nivel conductual, tiende a llevar al aislamiento familiar y de amigos y hasta conducir a distintos tipos de abusos, ya sea al trabajo, sustancias, medicamentos, alcohol, juego, comida, cigarrillo", explica Verónica Rial, integrante del equipo de Terapia Cognitiva Ineco y coordinadora del Programa Multidisciplinario de Manejo del estrés junto con Giralt Font. Así, son muchos los motivos por los cuales tomarse vacaciones es imprescindible para cuidar la salud, el ánimo, la vida social y la mente.

Guía para vacaciones correctas

El gran desafío para muchos trabajadores es entender cómo hacer que el período de descanso valga la pena como espacio de recuperación físico, mental y social. Ni una escapada de fin de semana ni ir a trabajar a la playa significa vacacionar. Los especialistas cuentan qué condimentos deberían tener las vacaciones para que exista un verdadero efecto de desconexión de lo laboral y así permitirnos cargar nuevas energías. "La desconcentración mental requiere un proceso que conlleva alrededor de tres días. En caso de viajar hacia algún otro destino, la adaptación del cuerpo implica dos o tres días más".

Por este motivo es que el período de vacaciones debe comprender al menos entre siete y diez días, ya que es el tiempo en el cual logramos desconectarnos del ritmo habitual y nos adaptamos al modo "out of office (fuera de la oficina), describe Díaz.

Claro que no es necesario tomarse un avión o irse lejos para lograr el descanso deseado. "Lo que cuenta es la actitud frente a ese momento", dice Giralt Font. Si bien modificar el escenario puede contribuir a romper con la rutina y salir de lo habitual, es más importante la manera en que uno afronte el tiempo libre, que el lugar en el que esté, agrega. Por ejemplo, para Díaz la clave está en hacer cosas diferentes y dar lugar a nuevas actividades de recreación y deporte.

"Un trabajador puede estar recostado en una playa, pero revisando su mail corporativo. Si bien puede ser muy reconfortante el ámbito circundante, el hecho de inmiscuirse en asuntos de la rutina diaria puede hacer que sus pensamientos se desvíen a problemáticas laborales y eso provoca preocupación y estrés", advierte Pablo Liotti, gerente de marketing y comunicación del Grupo Adecco para Argentina y Uruguay. Eso explica por qué es tan importante lograr la desconexión con el trabajo cuando se está de vacaciones. "El ocio es necesario para recomponer las energías. Estar enchufado al móvil y todo lo que eso implica le genera una contradicción a nuestro cuerpo y no le permite descansar a nuestra mente y, por lo tanto, al cuerpo en su totalidad", insiste Díaz. Por eso, para lograr disfrutar de las vacaciones es importante respetar el período en el cual uno decidió descansar.

De esta forma, Giralt Font invita a no llevar el ordenador si uno se va de viaje y a desactivar el mail laboral del teléfono. La consigna es disminuir todos los estímulos negativos posibles que son compatibles con el estrés y, por el contrario, incrementar los estímulos positivos que favorecen el bienestar. "Lo mejor es realizar actividades que nos entusiasmen y apasionen, y nos sumerjan en flow, espacio en el que fluimos y perdemos la noción del tiempo, del espacio y hasta de nosotros mismos, explica. Este estado disminuye los niveles de ansiedad y puede lograrse al leer un libro, bailar, pescar, escuchar música, pintar mandalas, sacar fotos, pintar y dibujar, charlar, practicar deportes o jugar videojuegos", ejemplifica.

Por su parte, Rial incita a lograr el efecto antiestrés al "buscar el apoyo social, que implica estar con amigos y compartir tiempo con los seres queridos; mantener buenos hábitos y patrones comportamentales saludables, como comer sano, dormir bien y realizar actividad física, por ejemplo, y desarrollar emociones positivas, que sin duda contribuirán a unas mejores vacaciones".

Si bien todos estos pasos llevan a alcanzar la relajación buscada durante el período vacacional, Terlizzi entiende que "la desconexión total" del trabajo puede ser una "utopía" para puestos directivos o ejecutivos. Díaz recomienda que se tomen las vacaciones para "abrir la cabeza" y permitirse crear nuevas ideas liberando la mente de las demandas diarias, que generan indefectiblemente cansancio.

Ana Falbo
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