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viernes, 29 de enero de 2021
CICLOS LABORALES Y NUEVA LONGEVIDAD: TRANSFORMACIÓN Y GESTIÓN DE LA EDAD
jueves, 14 de enero de 2021
Consejos para cumplir los propósitos de Año Nuevo
¿De dónde vienen los propósitos? ¿Por qué nos los hacemos? El profesor de psicología y neurociencia de la UOC Diego Redolar, director del programa de investigación de Neurociencia cognitiva y tecnologías de la información (CNIT), explica que en la formulación de nuevos propósitos intervienen dos partes del cerebro: la primera es la parte frontal ventromedial, profundamente vinculada a las emociones, y la segunda, la parte dorsolateral, mucho más vinculada al razonamiento y a la conciencia.
Son partes diferenciadas, pero en la toma de decisiones y en la formulación de nuevos propósitos trabajan interconectados. Eso sí, no siempre en armonía: “lo que suele ocurrir es que cuando empieza un año o un curso escolar estamos muy motivados, más de la cuenta, y la parte emocional del cerebro prevalece sobre la parte racional a la hora de hacernos propósitos, lo que descontextualiza nuestro propósito de la realidad en la que vivimos y nos impide valorar la casuística de nuestro contexto, lo que hace que, a la hora de la verdad, nos cueste mucho cumplirlo”, explica Redolar.
Para Francesc Núñez, sociólogo y profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, estudioso desde hace años de las emociones humanas desde la óptica sociológica, “tendemos a creernos nuestra propia propaganda sencillamente porque es una práctica terapéutica, porque imaginar produce placer, aunque luego no logremos cumplir nuestro propósito en su totalidad”.
El principal peligro, dice, es la frustración que aparece cuando, año tras año, fracasamos. Esta frustración periódica, sin embargo, se puede combatir mediante técnicas sencillas que, además, en consecuencia, propician grados de cumplimiento más elevados de nuestros propósitos.
Técnicas para cumplir los propósitos que nos hacemos
Desde el ámbito de la neurociencia, Redolar explica que toda técnica destinada a mejorar el grado de cumplimiento de un objetivo o propósito que nos hemos fijado para un año nuevo debe intentar compensar la desventaja de la que suele partir la parte racional del cerebro:
“A la hora de hacerse un nuevo propósito, hay que forzar nuestra mente para que valore de forma racional las especificidades del momento, los recursos reales y el tiempo que tenemos para cumplir lo que nos exigimos; hay que tratar de no confundir lo que razonadamente queremos y que puede ser a largo plazo, con lo que emocionalmente nos apetece en un instante concreto, como fumar un cigarrillo a pesar de que en realidad lo que queremos sea dejar de fumar”.
Núñez, en la misma línea, propone algunos trucos prácticos: “escribir en un papel los propósitos y definirlos en acciones concretas y en el tiempo es una manera de racionalizarlos; pasamos de la imaginación a un primer nivel de los hechos y las acciones”.
El segundo truco va un paso más allá: “comunicarlo a amigos y conocidos, decirlo; de esta manera sabemos que, si no cumplimos lo que decimos, tendremos que soportar una cierta vergüenza social, porque todo el mundo quiere mantener la credibilidad y nadie quiere sentirse traidor; el mero hecho de escribirlo y decirlo nos obliga a añadir dosis de realidad y responsabilidad al propósito y, por tanto, nos facilita el cumplimiento y nos aleja de la frustración”.
Núñez también apunta otro fenómeno muy común en los arranques de año y que hay que evitar si lo que queremos es cumplir los propósitos: la procrastinación, es decir, la práctica de posponer o aplazar el comienzo de un cambio de hábitos.
“Es una manera de no afrontar el problema: decido que tal día dejaré de fumar, pero mientras tanto voy haciéndolo. Lo mejor, si realmente creo que lo puedo hacer, es empezar a entrenar ahora mismo con un plan para fumar menos cada día de modo que, cuando llegue el día señalado, pueda dejar de fumar del todo; y si, además, lo he escrito en un papel y se lo he dicho a todos mis conocidos, las probabilidades de éxito son más altas”.
Otros consejos, elaborados por los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, son los siguientes:
- Preguntarnos qué queremos conseguir en el año 2021 y realizar una lista con nuestras respuestas.
- Apuntar por qué hemos escogido estos propósitos y responder qué nos aportan.
- Observarlos con ilusión y escoger tres que sean nuestra prioridad.
- Preguntarnos cómo conseguiremos hacerlos realidad. Concretar y organizarnos: qué, quién, cómo y cuándo.
- Poner la lista en un lugar visible: en la pantalla del ordenador o, después de imprimirla, en un espacio habitual.
Fuente: Equipos y Talento
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miércoles, 9 de diciembre de 2020
El mundo del trabajo se encuentra inmerso en un proceso de transformación acelerado por la pandemia.
El experimento de trabajar desde casa ha mostrado suficientes beneficios y oportunidades como para considerar que el trabajo "fijo" en un lugar va quedando en el olvido. Será reemplazado por la idea de "movilidad". El lugar de trabajo estará en todos aquellos espacios donde la tecnología nos permita estar conectados. Esta es la primera transición en el nuevo mundo laboral. Pero no es la única.
La segunda de las transiciones, con implicaciones aún mayores, es lo que podríamos denominar "la muerte de la jornada laboral".
Hay dos acontecimientos que sientan las bases para semejante afirmación. El primero es que se está acelerando la suplantación de las tareas repetitivas de los seres humanos en manos de la robótica y la informática. Por lo tanto, la jornada estricta "fabril" se reduce significativamente.
El segundo acontecimiento tiene que ver con las experiencias recabadas en este período de trabajo en casa. La idea de control sobre el horario de los colaboradores a la usanza del siglo pasado no funciona bien con el trabajo remoto. En definitiva, la idea central del modelo de trabajo de "explotación del tiempo" va quedando atrás. Se suplanta por el trabajo por objetivos.
Estas transformaciones tienen impactos de magnitud fundamentalmente en las leyes de contrato de trabajo y el modelo educativo y, adicionalmente, en el estilo de liderazgo y el diseño organizacional. La reforma laboral de 2012 en España con sus pros y contras, fue pensada para el modelo laboral de aquella época. Ahora bien, ¿qué ocurre si las bases de aquella ley que son "lugar y jornada" llegan a cambiar por el avance de la tecnología? La ley se vuelve obsoleta. Esta obsolescencia plantea un gran desafío para nuestros legisladores. También plantea, por supuesto, un gran desafío para el movimiento sindical. La realidad del siglo XXI estaría reclamando una modernización y adaptación urgente.
En paralelo, si el modelo educativo actual es el que fue pensado para cubrir puestos de trabajo de tipo repetitivos y ellos tienden a no existir más, ¿no debemos repensar la educación seriamente?
La pregunta entonces sería: ¿cómo se hace todo esto?, ¿cómo es un modelo superador y qué se debe hacer? Enuncio aquí palabras clave que requieren un desarrollo en profundidad: propósito de enmienda, talentos, árbol de objetivos, movilidad. Sin embargo, en lo concreto uno puede hacer lo único que es conducente: experimentar. Invertir en experimentar es un aspecto crucial, ya no para obtener ventajas competitivas, sino para la subsistencia de una organización.
La enorme resistencia que existe para reformar la ley es sorprendente. Hay temor por la pérdida potencial de los derechos del trabajador, a la vez que no se advierte que un proceso inflacionario degrada el primer derecho: un salario digno. Salario que se basa en términos nominales y reales. La ley no tendrá que ver ya con la competitividad de costos, sino con la desaparición de los pilares fundamentales del trabajo del siglo pasado: lugar y jornada. Claro está que el pensamiento de largo plazo es el activo fundamental.
Es un momento de gran oportunidad y se nos plantea un atajo que podemos tomar para salir del atraso, sin tener que pasar por todos los pasos de la linealidad del progreso. Quedan varias preguntas para hacernos. La dirigencia, ¿advierte la oportunidad? ¿Querrá recoger el guante y enfrentar las reformas? Tenemos lo necesario para ser el lugar más próspero del planeta en 15 o 20 años. Aprovecharlo es una cuestión de sistema de pensamiento.
jueves, 18 de junio de 2020
COMO CONVERTIRSE EN UN ADULTO MADURO

Pedro Rubio Domínguez
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