Translate

Mostrando entradas con la etiqueta tiempos de crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempos de crisis. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de septiembre de 2020

Desplazados: demografía, clima, Covid y el futuro de las migraciones


La demografía es un explicador muy importante de los flujos migratorios. Cuando países vecinos tienen tasas muy distintas de natalidad, existe una presión a migrar hacia el lugar con menor oferta de trabajo, es decir, donde hay menos gente buscando empleo.

En una escena de la serie australiana "Desplazados" (Netflix), dos protagonistas pasean por el patio de un centro de detención para inmigrantes ilegales en el desierto y ven a un señor con traje polvoriento, sentado con su valija preparada y la mirada perdida: "Hace siete años que está así", le comenta un amigo al otro, y agrega: "Ningún país lo quiere recibir". La serie fue cocreada por la actriz Cate Blanchett, que estudió Economía en Melbourne y es embajadora de las Naciones Unidas para la temática de refugiados. Al final del sexto capítulo del ciclo basado en historias reales se da un dato escalofriante: hay en la actualidad 70 millones de refugiados de guerras y conflictos fuera de sus países de origen (son sólo una parte de los migrantes totales), y la mitad de ellos son niños.

¿Panorama angustiante? Seguro, pero hay que tener en cuenta de que esto puede ser relativamente poco al lado de la ola migratoria que se viene disparada por tres motores que están acelerando en paralelo: el cambio climático, la demografía y el Covid. Un solo dato: estimaciones conservadoras plantean que para 2050 habrá tantos "refugiados climáticos" como la cifra del total de migrantes por todos los motivos en la actualidad: 400 millones de personas fuera de sus países de origen en total de aquí a 30 años.

El escenario se está sacudiendo en todos los sentidos. Dos semanas atrás, la encuestadora Gallup dio cuenta de un "cambio tectónico y repentino" de la opinión pública de los Estados Unidos en esta materia: por primera vez en la historia hay más ciudadanos que quieren que aumente el flujo migratorio que los que quieren que disminuya. La proporción de respuestas a esta pregunta se mantenía estática desde 1965, pero en 2020 se alteró de golpe.

Estimaciones conservadoras plantean que para 2050 habrá tantos "refugiados climáticos" como la cifra del total de migrantes por todos los motivos en la actualidad: 400 millones de personas fuera de sus países de origen en total de aquí a 30 años. Fuente: AFP


La tendencia se explica en parte por la percepción de envejecimiento de la sociedad, que requiere de trabajadores extranjeros de menor edad (los migrantes son más jóvenes que el promedio de la sociedad a la que llegan) para dinamizar la economía. "Pronto pasaremos de un mundo donde es una opción abrir las fronteras a uno en el cual habrá una competencia por migrantes extranjeros, y no habrá suficientes", sostiene el investigador Christopher Murray, de la Universidad de Washington en Seattle, Estados Unidos.

Días atrás, este centro de estudios publicó un informe con proyecciones de población hasta 2100. La tasa de natalidad global este año está en 2,4 y era de 4,7 en la década de 1950. A partir de una tasa de 2,1 la población empieza a disminuir, y ya hay decenas de países en esta situación. Unas 23 naciones (entre ellas, están, por ejemplo, España, Italia y Japón) tendrán la mitad de habitantes a fin de siglo por esta tendencia. La cantidad de menores de cinco años pasará de 681 millones, hoy, a 401 millones, en 2100, en tanto que la de mayores de 80 se incrementará desde los 141 millones actuales a 866 millones, en 2100. Si estas proyecciones son aunque sea en parte acertadas, entonces la migración de trabajadoras y trabajadores jóvenes (principalmente desde África) se transformará en una necesidad para muchas economías de ingresos altos y medios.

En América Latina los niveles de natalidad aún son heterogéneos. Bolivia, Guatemala o Haití están por encima de los 2,8 hijos por mujer, en tanto que Chile, Costa Rica y Brasil promedian 1,8. "La demografía es un explicador muy importante de los flujos migratorios. Cuando países vecinos tienen tasas muy distintas de natalidad, existe una presión a migrar hacia el lugar con menor oferta de trabajo", dice Marisol Rodríguez Chatruc, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en migraciones.

Pese a que muchos piensen lo contrario, la migración de trabajadoras y trabajadores jóvenes (principalmente desde África) se transformará en una necesidad para muchas economías de ingresos altos y medios. 

El segundo gran factor de disrupción es la crisis climática. "América Latina es muy vulnerable a grandes terremotos, huracanes y tormentas. Un índice calculado por las Naciones Unidas, que toma en cuenta la exposición a desastres naturales y la capacidad social de respuesta, muestra que ocho países de la región (siete de Centroamérica más Guyana) están entre los 25 países con más riesgo en este aspecto", explica Rodríguez Chatruc.

"Los desastres naturales pueden motivar movimientos masivos y repentinos de personas a través de las fronteras, y para eso la región debe estar preparada", agrega la experta que reside en Washington D.C, Estados Unidos.

El fenómeno de los refugiados climáticos tiene una trayectoria exponencial, pero dista de ser sólo una proyección a futuro: ya está ocurriendo en distintos lugares del planeta, con particular intensidad en Centroamérica (hacia Estados Unidos) y en África (hacia Europa principalmente). El Banco Mundial calcula que unos ocho millones de trabajadores rurales ya tuvieron que irse desde zonas del Sudeste Asiático, donde la temporada de tormentas fuertes se volvió cada vez más impredecible, hacia Oriente Medio.

Aumento de temperatura

Durante la mayor parte de la historia, los seres humanos vivimos en un rango acotado de temperaturas que promovió la producción estable de alimentos abundantes. Pero, de acuerdo a un informe reciente de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, el aumento de las temperaturas esperado para los próximos 50 años supera al de los 6000 años previos combinados. El porcentaje de tierras completamente inhabitables, como el desierto del Sahara hoy, que en la actualidad cubren el 1% del suelo, podría aumentar a un quinto de la superficie terrestre para 2070, lo que significaría que una de cada tres personas estaría forzada a desplazarse.

A estas dos megatendencias estructurales (demografía y clima), en 2020 se suma el Covid, que agrega todavía más inestabilidad a la dinámica global. En el corto plazo, el virus cerró fronteras y produjo un frenazo brusco en los flujos. Pero, en el mediano plazo, la recesión traerá cambios drásticos en las perspectivas de los migrantes.

Los grupos que se oponen a la llegada de extranjeros suelen ser más ruidosos, activos e influyentes en la toma de decisiones en altas esferas que los que ya advirtieron que el flujo será indispensable. 

Estimaciones conservadoras del costo planetario de la pandemia hablan de una caída del producto mundial (que hoy está en unos 92 billones de dólares) del 10%. Más pobreza y desigualdad implican un aumento proporcional de la presión migratoria desde áreas más castigadas. En enero, al inicio de la pandemia, se estimaba que las 2153 personas más ricas del mundo tenían activos acumulados similares a las 4600 millones de personas más pobres. Las proyecciones de mediano plazo indican que esta inequidad se va a profundizar.

En los países ricos, el primer eslabón que se corta en materia de empleo es el de los inmigrantes con permisos temporarios; y cuando las economías se empiecen a reactivar habrá una fuerte tendencia política a que los primeros empleos vayan a los desocupados nativos de cada país. Naciones como Bangladesh, Filipinas, Ghana u Honduras dependen fuertemente de las remesas que envían los migrantes a países ricos (cerca de 600.000 millones de dólares totales a nivel global). Esta variable va a caer abruptamente en 2020 y 2021.

El informe de Gallup agrega que la política migratoria tiene su propia dinámica: los grupos que se oponen a la llegada de extranjeros suelen ser más ruidosos, activos e influyentes en la toma de decisiones en altas esferas que los que ya advirtieron que el flujo será indispensable. Por eso, aunque estos últimos ya sean mayoría en Estados Unidos, es probable que la recesión global y los conflictos que se vienen sigan promoviendo un sesgo xenófobo en muchos países.

Sebastián Campanario
_________________________________________________

lunes, 31 de agosto de 2020

Inteligencia artificial: el reino de la escala y de lo "suficientemente bueno"

  Inteligencia artificial: el reino de la escala y de lo "suficientemente  bueno" - LA NACION

Surgió en 2013 como una idea para incentivar el hábito de escribir en los talleres de narrativa que da Santiago Llach, pero este año se globalizó: durante la cuarentena hubo dos ediciones del Mundial de la Escritura, donde participaron más de 8000 inscriptos de 34 países, que produjeron 70.000 textos que luego evaluaron jurados como Nick Hornby, Guadalupe Nettel y Alberto Fuguet. El ganador de la competencia individual fue un arquitecto y youtouber ecuatoriano.

En paralelo a este certamen se dio otra compulsa literaria, más estrambótica y con una particularidad: sus protagonistas no son humanos. En las últimas semanas la conversación en el ámbito de la inteligencia artificial giró en torno a las posibilidades que abre GPT-3, el modelo de lenguaje natural más poderoso creado hasta ahora, para formular (entre otros resultados) textos de ficción y poesía que logran superar con éxito el Test de Turing (no se distingue si surgieron de una máquina o de un humano). GPT-3 fue difundido recientemente por OpenAI y opera con 175.000 millones de parámetros, un orden de magnitud más de 100 veces mayor que la versión de 2019, GPT2. "GTP3 todavía tiene inconvenientes con algunos problemas de sentido común, pero ha tenido una enorme mejora para escribir ficción, sátira y poesía", se afirma en la página Gwern.net, luego de varios testeos. Cientos de programadores están discutiendo las bondades del nuevo "poeta artificial", con una conclusión generalizada: aún se está lejos de los mejores humanos en esta materia, pero el sistema es "lo suficientemente bueno" como para que los lectores disfruten de los textos producidos.

Algo similar sucedió con el blog lanzado por el programador Liam Porr en la primera semana de agosto, armado por completo con GPT-3 y que en dos semanas recibió unas 26.000 visitas. A fines de junio, el estudio ruso de diseño Lebedev reveló que uno de los empleados que estuvo enviando trabajos a clientes muy satisfechos durante el último año, Nikolai Ironov, no era un ser humano.

Un sesgo muy habitual en la mirada de futuro consiste en creer que el punto de explosión de una tecnología se da cuando esta equipara a los mejores humanos en eficiencia y calidad, cuando en realidad el derrame se produce a partir de resultados que son "lo suficientemente buenos" para la mayor parte de la población. Por ejemplo, las imágenes que toman los fotógrafos profesionales son mejores que las de quienes no se capacitaron, pero la difusión de cámaras de altísima resolución en celulares (una tecnología difundida en los últimos dos años) hace que esta profesión haya ingresado en un replanteo total, porque se multiplicó por millones la disponibilidad de fotos tal vez no perfectas, pero "lo suficientemente buenas" para la mayor parte de los consumidores.

En muchas áreas (traducción, call centers, fabricación de piezas más sofisticadas), GPT-3 parece estar alcanzando esta cota. Con menos glamour y pátina de ciencia ficción que otros avances (como la computación cuántica), porque el salto de GPT-2 a GPT-3 es de escala y "fuerza bruta", pero con un potencial disruptivo en el corto plazo mucho mayor. "Los hackers están fascinados con GPT-3. Para todos los demás, parece un juguete. ¿El patrón le parece similar a alguien?", planteó en un tuit la leyenda del mundo tecnológico Paul Graham.

Hay una vieja discusión en el campo de la inteligencia artificial entre quienes afirman que los principales avances se dan y se seguirán dando por aumento de la capacidad computacional y aquellos que sostienen que hay que hacer cambios cualitativos para no llegar a un techo pronto. El entusiasmo con GPT-3 parece llevar agua para el molino de la primera argumentación.

Un ensayo muy difundido del científico de la computación canadiense Richard Sutton de marzo de 2019, titulado, La amarga lección, resume esta posición: "La mayor lección que podemos leer de 70 años de desarrollo de la Inteligencia Artificial es que los métodos que se apoyan en mayor poder computacional superan al resto por largo margen".

Sutton, que trabaja en DeepMind y da clases en la Universidad de Alberta, asegura que esta misma tensión se dio en mojones históricos de la disciplina, como cuando Deep Blue le ganó a Garry Kasparov en 1997 o cuando 20 años más tarde la compañía en la que trabaja derrotó al campeón mundial de Go. En ambos casos, lo determinante fue la gigantesca (y creciente) capacidad de cálculo.

Si esto es así, hay varias consecuencias económicas de corto plazo importantes. Una ronda de aprendizaje de GPT-3 cuesta cinco millones de dólares, con diez millones más en salarios adicionales. Aunque OpenAI no lo especificó, se sospecha que se hicieron varios turnos. Eso significa que el próximo salto en varios órdenes de magnitud podrá costar cientos de millones, un terreno propicio para el despliegue de los gigantes de la tecnología que hoy, con valuaciones billonarias, nadan en capital. La brecha entre el club de Apple, Amazon, Google, Microsoft y Facebook y el resto se podría ampliar todavía más.

En paralelo, se incrementaría exponencialmente la demanda de semiconductores: hay quienes ya la proyectan en un 1% del producto bruto interno (PBI) global. Esta carrera tiene a su vez enormes implicaciones geopolíticas (que dan para un Álter Eco aparte). Por lo pronto, la aguja de la balanza en la pelea entre los dos principales contendientes globales (Estados Unidos y China), con GPT-3 se inclinó para el lado americano.

En el medio de todo este vendaval hay voces muy reconocidas en el ámbito de la inteligencia artificial que llaman a la mesura. Entre ellos, los propios fundadores y directivos de OpenAI. El físico ruso Andrei Vazhnov, con quien escribimos Modo Esponja (Sudamericana, 2017), suele ser cauteloso en este aspecto.

"Es un avance impresionante, pero creo que aún estamos lejos de reemplazar escritores humanos o siquiera de superar un Test de Turing bien hecho", afirma Vazhnov, que en la actualidad trabaja como CTO de una empresa de tecnología en París. La mayoría de los textos que se publican son una selección de los mejores, no el promedio de todo lo que está produciendo GPT-3.

"Pero hay una observación más seria. En el Test de Turing original no se plantea distinguir entre un texto de un humano y el de una máquina a partir de una propuesta previa, sino en una interacción de pregunta-respuesta dinámica. Con hacer una pregunta cuya respuesta sea improbable de ocurrir en Internet o Wikipedia (por ejemplo, ¿Dónde hay más zapatos viejos: en la luna o en la galaxia de Andrómeda?') ya sería fácil desenmascarar a la IA", explica. Un humano diría enseguida que la pregunta no tiene sentido y el GPT-3 traería algún texto metafórico sobre zapatos y galaxias, porque no tiene entendimiento de contexto.

Para Vazhnov, sin embargo, sí veremos pronto aplicaciones muy prácticas para "generar borradores" en investigación científica, periodismo, literatura, traducciones, etcétera. O para que podamos autocompletar nuestros mails de manera asombrosamente más eficiente cuando se trate de un asunto relativamente frecuente en términos estadísticos. "Allí sí veo un avance impresionante e impactante", dice el físico nacido en Omsk, Siberia. Como para rebalsar la cota de lo "suficientemente bueno".

Sebastián Campanario
_________________________________________________

lunes, 17 de agosto de 2020

Laberintos y sueños raros: planes de evasión en la economía pandémica

Dormir mal puede matar, pero hay solución | EL ESPECTADOR


Es uno de los animales más extraños surgidos en la complejidad de la economía pandémica. En 2020 se disparó la demanda de laberintos para uso personal, especialmente en la costa oeste de los Estados Unidos. Cuestan en promedio 25.000 dólares y los clientes que viven en casas los instalan en sus fondos y jardines, para meditar y para "perderse" al menos por unos instantes. En la Argentina, la necesidad de evadirse produjo otro movimiento de mercado inédito: al contrario de lo que venía sucediendo en años anteriores, en 2020 se están vendiendo más libros de ficción que de no ficción. La tendencia global, contra todos los pronósticos anclados en la atención fragmentada, es a un regreso de las novelas largas, que permitan sumergirse en una realidad paralela a la distopía del Covid-19.

No son las únicas "vías de escape". Estamos teniendo sueños muy raros también. A fines de abril una decena de medios gráficos de los Estados Unidos (entre ellos Time, The New York Times y Fast Company) dieron cuenta del fenómeno de los "cuarensueños": reportes de miles de sueños y pesadillas "raras y vívidas" (mucho más que en épocas de normalidad) que vienen compilando científicas de esta área como Lauri Loewemberg (en Florida) y Deirdre Barrett (psicóloga de Harvard).

"No es algo que sorprenda: cuando nos dormimos, nuestro cerebro no se "apaga", sino que hay una interacción con el contexto. Si un perro ladra en la casa de al lado es probable que lo incorporemos a lo que estamos soñando, y de la misma manera pasa con nuestros miedos y angustias ante una incertidumbre y un contexto inéditos", explica el experto en cronobiología Diego Golombek.

Hay un segundo motivo importante, agrega. La cuarentena está haciendo que la población duerma cerca de una hora más, y ese tiempo extra es de sueño REM, de movimiento rápido de ojos, el que habilita los sueños que recordamos tan bien al despertar.

Golombek publicó días atrás un estudio hecho junto a sus colegas Mariano Sigman y María Luliana Leone, que logró medir con la evidencia más robusta lo que el Covid-19 está provocando en materia de sueño. Hasta ahora, lo que existía en este sentido eran trabajos en los que se le preguntaba a la gente cuánto duerme ahora y cuánto pensaba que dormía antes. Con un mapa del sueño que ya tiene 25.000 casos en Argentina, los tres investigadores tomaron una submuestra de 1000 personas que habían contestado antes de la cuarentena y lo compararon con las respuestas dadas ahora. Conclusión: se agregó en promedio casi una hora de sueño. Argentina es un país habitualmente con déficit en este aspecto (en promedio, menos de siete horas, que es lo que se recomienda como mínimo para los adultos), y se pasó a siete horas cuarenta minutos.

Una de las consecuencias de esta extensión es que se eliminó lo que se denomina "jet lag social", equivalente al que se produce cuando uno viaja, pero en este caso sin moverse, porque los horarios de la semana no son los "naturales" y se modifican los sábados y domingos.

Pero hay dos malas noticias que surgen de este estudio. Una es que los momentos de acostarse y levantarse se corrieron y hay menos sueño durante las horas de oscuridad. Eso va contra una característica evolutiva del cuerpo humano, que posee una "economía diurna". "No estamos acostumbrados culturalmente, como en Europa o los Estados Unidos, a cenar con luz solar, y eso hace que toda la vida familiar se estire hasta muy tarde", sostiene el director de la serie Ciencia que Ladra, de Siglo XXl. La otra mala noticia es que, por el estrés, este mayor tiempo de sueño es de mala calidad, con lo cual no hay una extrapolación a un mayor descanso.

El estudio de Leone, Sigman y Golombek no se metió con el contenido de los sueños, como los casos citados al principio de la nota. En América Latina, quien está sumergiéndose en este tema es el neurocientífico brasileño Sidarta Ribeiro, de Natal, quien está trabajando sobre los relatos de sueños, con nubes de palabras que contienen una mayor cantidad de términos relacionados con el miedo, la angustia y la tristeza que en épocas de normalidad.

Esta toma de conciencia sobre la verdadera dimensión del problema de dormir mal llegó a fines de 2019 al foco de interés de los economistas. Hay un campo emergente de "economía del sueño" que está cuantificando costos a nivel micro: cuántas horas de trabajo se pierden por menor atención o cuántas vidas se cobran los accidentes de tránsito relacionados con el déficit de descanso. Marco Hafner, economista de Rand, un centro europeo, midió el costo del déficit de sueño sobre el PBI de cinco países.

En Japón se encontró el peor resultado, con una pérdida estimada en un 2,92% del PBI (casi 140.000 millones de dólares al año). En Estados Unidos la pérdida fue del 2,28% del PBI; en Inglaterra, del 1,86%; en Alemania, del 1,56%, y en Canadá, del 1,36%. Si la población durmiera bien, la riqueza adicional creada equivaldría a todo un presupuesto de educación, por ejemplo.

Hay un vínculo de círculo vicioso entre el déficit de sueño y la desigualdad. Estudios con miles de casos en barrios muy pobres de Argentina y de la India muestran una relación directa entre poco sueño y bajos ingresos, en un circuito de pobreza que se retroalimenta. También hay alta correlación entre zonas de elevada inseguridad y déficit de sueño, y esta dinámica es aún más perversa para las mujeres.

A nivel de atención social, el tema sueño está explotando. En los últimos meses hubo tres libros en las listas de más vendidos de no ficción en Estados Unidos que tienen prácticamente el mismo título con alguna variación mínima: Por qué dormimos (de Matthew Walker, el más conocido), Por qué no podemos dormir (de Ada Calhoun), y otro homónimo con un cambio en el fraseo en inglés (Why we can't sleep versus Why can't we sleep), de Darian Leader.

Todos advierten que la sociedad moderna padece una epidemia de sueño que se va agravando, y que tiene sus orígenes en la Revolución Industrial. No existe en el corto plazo la perspectiva de reemplazar con medicación los costos asociados a la falta de sueño en el cerebro y en el resto del cuerpo. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos desarrolló tiempo atrás una droga, el modafinilo, por la cual los combatientes en zona de guerra pueden estar hasta dos días despiertos en estado de alerta y que se prescribe para casos graves de narcolepsia (gente que se queda dormida de golpe). Pero este químico no repara los beneficios neurológicos del buen dormir.

Por lo tanto, la batalla para revertir este resultado tiene que ver con cambios de hábito que empiezan con una toma de conciencia desde la edad más temprana posible. Series como los Piyanimales (en Netflix, de la escuela de los Muppets) enseñan a los chicos hábitos saludables en materia de sueño. Figuras públicas como Manu Ginóbili, los basquetbolistas de la Generación Dorada o el periodista Juan Pablo Varsky tienen esta problemática como eje de su discurso. Todos ellos usan el anillo "Oura", que sirve para medir la extensión y la calidad del sueño, fijarse objetivos y mejorar, como ocurre con las aplicaciones para correr y hacer ejercicio.

Golombek cuenta que trata de adoptar en su vida personal lo que va aprendiendo para mejorar su sueño, pero no siempre con suerte. "En casa de 'sueñólogo', sueño de palo", dice. "A fin de cuentas, el principal explicador del déficit de sueño es el estrés, y en ese aspecto me declaro humano".

Sebastián Campanario
________________________________________________

jueves, 13 de agosto de 2020

Cómo reconocer quién es un antilíder en tu oficina

           El antilíder, un empleado nocivo disfrazado de líder | Mal jefe, Jefe, Lider


Mucho se ha hablado de cuáles son las cualidades de los líderes de las organizaciones, o cuáles deberían ser, pero pocas veces nos dicen cómo reconocer a esa persona tóxica que está destrozando el trabajo en equipo o a ese jefe que actúa de una manera poco convencional.

El psicólogo, Jesús A. Lacoste, nos explica en su blog en qué debemos fijarnos para catalogar a una persona de antilíder y, con ello, no solo se refiere a los jefes, sino a aquellos compañeros que es mejor tenernos lo más lejos posible o, si no puede ser, intentar no convertirse en el blanco de sus dianas.

En primer lugar, el antilíder se siente por encima de los demás, por ello actúa de una manera pedante, soberbio y hostigador. Como se cree que lo único bueno es su punto de vista, no escucha ni pide consejos, además no reconoce sus propias limitaciones ni sus errores.

En segundo lugar, se atribuye los méritos ajenos. Como es incapaz de realizar una tarea o tener ninguna responsabilidad, le dará las vueltas a las cosas para hacer saber que son suyos los méritos de los demás, y sin ningún tipo de vergüenza. Además no le gusta asumir riesgos, por lo que siempre va a estar transitando caminos ya recorridos o yendo detrás de los demás, aunque ocultándolo.

En tercer lugar, un antilíder abusa de su poder, tenga mucho o poco, lo que no soporta es que alguien brille más que él, por lo que suele rodearse de gente mediocre, para que no le haga sombra. Con su equipo actúa de manera gris y descorazonadora, no le anima y ademas promete y no cumple, lo que genera mucha desconfianza y pérdida de credibilidad.

Como no sabe trabajar en equipo, actúa sin aprobación o consenso con los demás. Hemos dicho antes que no le interesa la opinión del grupo, por lo que hace y deshace a su antojo, incluso si sus decisiones perjudican a los demás.

En conclusión, el antilíder es un personaje bastante abundante en las oficinas del que es mejor mantenerse lejos.

 Jesús A. Lacoste
_____________________________________________

lunes, 3 de agosto de 2020

GPT-3: el impacto económico de la tecnología que "se está comiendo el mundo"

             

El avance de las tecnologías se da en diferentes campos y no para en la pandemia 

¿Cómo saber si esta columna fue escrita por un ser humano o generada por un programa de computación? ¿Hay un periodista de carne y hueso detrás de los párrafos que siguen o un modelo de lenguaje natural ya se hizo cargo de este espacio, luego de aprender de miles de notas anteriores?

Este tipo de duda-provocación se repitió un sinnúmero de veces en redes sociales en las últimas dos semanas, luego de la enorme repercusión mediática que tuvo el lanzamiento oficial del GPT-3, el modelo de lenguaje natural más poderoso creado hasta ahora. La iniciativa del grupo OpenAI (una organización que surgió en 2015 con el objetivo de mitigar potenciales daños de la inteligencia artificial) ya estaba circulando en forma de artículo académico desde marzo, pero días atrás abrió su versión beta a algunos usuarios que pudieron probar en persona la "magia" del nuevo avance.

GPT-3 es una nueva edición del generador de texto GPT-2 que lanzó OpenAI el año pasado. Es un sistema predictivo: el usuario escribe algunas líneas y órdenes y el software ofrece alternativas para completar el texto. Es más de 100 veces más poderoso que su versión anterior: GPT-3 juega con 175.000 millones de parámetros (contra 1500 millones del GPT-2) y se nutre de 410.000 millones de textos disponibles en la web, entre otros materiales. Este poder de fuego le permite escribir poesía, resumir trabajos sofisticados y responder preguntas con algo parecido a un "sentido común".

GPT-3 no "entiende" en un sentido humano, pero en muchas de las pruebas a las que fue sometido fue capaz de superar el Test de Turing, tras lo cual las elaboraciones de una máquina se vuelven indistinguibles de las de las personas. De hecho, una de las repercusiones que más rebotó en el furor por el nuevo sistema a nivel global fue un artículo del argentino Manuel Araoz, especialista en inteligencia artificial, robótica y criptomonedas, publicado el 18 de julio y titulado El GPT-3 puede ser lo más importante que vimos desde el bitcoin. Luego de unos párrafos, Araoz, egresado del ITBA, aclaró que se trataba de un texto? generado enteramente con GPT-3. "Sigo jugando y descubriendo cosas todo el tiempo", explicó Araoz "Lo más impresionante es que estamos finalmente muy cerca de pasar el Test de Turing, lo cual no significa, en mi opinión, llegar a un grado de inteligencia humana", agregó.

El nivel de conmoción generado por el avance fue tan alto que el economista Tyler Cowen comentó en una columna en Bloomberg que por unos días la noticia rivalizó con la agenda del Covid y con la de las elecciones en Estados Unidos, que dominan el panorama informativo.

Para Cowen, es un signo de la vitalidad del ecosistema de la Costa Oeste de la mayor economía del mundo, que sigue produciendo avances más impactantes que el esquema centralizado chino (en el último año China superó a Estados Unidos en inversiones en nuevas empresas de inteligencia artificial). OpenAI es un grupo fundado por figuras legendarias de Silicon Valley como Peter Thiel, Elon Musk, Reid Hoffman, Marc Benioff, Sam Altman y otros.

¿Qué profesiones o disciplinas se pueden sentir amenazadas por este nuevo paso? Uno de los primeros tuits al respecto afirmaba que a los abogados les conviene empezar a aprender a programar, dado que GPT-3 puede traducir a lenguaje legal cualquier texto para presentar un escrito. Pero enseguida en el hilo de tuits aclaraba: "Un momento esto tampoco les servirá, porque el sistema también lo traduce a código automáticamente".

En el periodismo, la era en la que las máquinas ya reemplazaron a los humanos en secciones de deportes o de finanzas (con parámetros muy específicos) termina y se pasa a una de artículos mucho más sofisticados. En educación ya existe la posibilidad de "tomar clases" directamente de Albert Einstein, Jorge Luis Borges o Aristóteles, a partir de sus textos y estilos de escritura previos. 

En nuestra vida cotidiana, podremos automatizar nuestras respuestas de correos electrónicos sin que se note que no las escribimos nosotros. Los bots de empresas saltan a un nivel mucho más preciso y los buscadores ya no nos sugieren una serie de documentos relacionados con nuestra inquietud sino que responden directamente a partir de la lectura y el procesamiento espontáneo de millones de artículos.

Menos ciencia ficción

En 2012, los trabajos de Alex Krishevsky en AlexNet dispararon una industria multimillonaria de aplicaciones que surgieron a partir del reconocimiento de imágenes, que van desde poder abrir el celular con nuestro rostro hasta los desarrollos de vigilancia, las aplicaciones que identifican plantas cuando se enfoca la cámara del celular o los avances con vehículos autónomos. La expectativa con GPT-3 está en un nivel similar. OpenAI es una entidad sin fines de lucro, pero ya anunció que otorgará licencias comerciales del nuevo sistema en el segundo semestre para financiar sus investigaciones.

Al contrario que lo que sucedió con la supremacía cuántica a fines de 2019 (el momento en el que un equipo de Alphabet pudo resolver con una computadora cuántica un dilema que a la sumatoria de todas las computadoras tradicionales del mundo le llevaría miles de años contestar), el salto de la IA es menos de ciencia ficción pero conlleva un mayor potencial disruptivo en el corto plazo. "Es, sin duda, tecnología "vieja", pero en la frontera. Las aplicaciones son muchas, reales y van a impactar un montón", dice Rocco Di Tella, que investigó los alcances del GPT-3 para el Instituto Baikal.

Como sucede cada vez que se comunica una "noticia bomba" de este tipo, hay unas horas de exageración en redes y en coberturas y, luego, expertos que salen a poner paños fríos. Ya se dijo que el GPT-3 no implica "inteligencia" en sentido humano, y también es un sistema que, al estar basado en millones de textos escritos por personas de carne y hueso, replica sus sesgos, racismo, sexismo, etcétera. Cowen hizo notar en su blog Marginal Revolution que "el nivel de excitación (con GPT-3) está fuerte e inversamente correlacionado con la cercanía de la persona que opina al proyecto en sí".

Es cierto: de hecho Sam Altman, cofundador de OpenIA, salió rápido a aclarar que "El jipeo fue demasiado lejos; se trata de un sistema impresionante pero aún con muchas debilidades y a veces comete errores tontos. Hay que seguir trabajando un montón". Pero la dinámica que describe Cowen (la de los expertos poniendo paños fríos) es bastante común frente a cualquier descubrimiento.

El GPT-3 es un salto en una tecnología que hoy está cambiando el mundo. Sus iniciales coinciden en inglés con las de las "General Purpose Technologies" (tecnologías de propósito general). La AI es la cuarta TPG (siglas en castellano) y en cada nueva oleada el tiempo de despliegue se reduce a la mitad: el motor de vapor tardó 80 años; la electricidad, 40 años en dominar el mundo; las PC, 20 años, y, probablemente, la IA menos de 10 años.

En Álter Eco especialistas en inteligencia artificial como Andrei Vazhnov o Carlos Diuk resaltaron que es un error "antropomorfizar" la discusión y medir el grado de avances en tanto los nuevos programas "se acerquen o no" a la inteligencia humana. Mientras muchos se entretienen con este debate (el de la singularidad), el software (y ahora la IA), como dijo en 2011 Marc Andreessen en un artículo publicado en el Wall Street Journal, "se está comiendo el mundo".

Sebastián Campanario
_________________________________________________

lunes, 27 de julio de 2020

De Mad Max a la cornucopia tecnológica: los extremos de una década turbulenta

       Mad Max: Furia en la carretera', el puñetazo encima de la mesa de ...


Crisis económica y caos social, escasez de alimentos, agua y energía, pandillas que atacan y roban todo lo que pueden: el futuro que en 1979 imaginó el director de cine George Miller para Mad Max está por llegar (al menos en términos temporales): la película transcurre en Australia en 2021. Un año y un poco después de la distopía de Blade Runner, ambientada en diciembre de 2019. En Soylent Green (Cuando el destino nos alcance), estrenada en 1973, Charlton Heston hacía todo lo posible para sobrevivir en un mundo superpoblado con 7.000 millones de personas. La historia transcurre en 2022 y hoy somos más habitantes que en aquel infierno imaginario.

En una década que empezó con la pandemia del Covid y que enfrenta megadesafíos de todo tipo -crisis climática, desigualdad, etcétera-, las tres películas del primer párrafo pueden parecer no tan alejadas de la realidad. Sin embargo, hay varios autores que pronostican exactamente lo contrario. Creen que esta década será, en términos de avances científicos y tecnológicos, la más disruptiva (para bien) de los últimos 10.000 años, desde que se introdujo la agricultura. Entre estos analistas están el cofundador de Singularity Peter Diamandis; Steven Kotler (que escribió Abundancia) y Tony Seba, de la Universidad de Stanford y director del centro RethinkX.

Seba publicó semanas atrás un documento de 89 páginas que está dando que hablar en círculos de emprendedores y fondos de inversión, titulado "Repensando la humanidad", que se puede leer gratis online. Allí, Seba y su socio James Arbib postulan que la misma caída exponencial de costos que se dio en los últimos años en el precio de las comunicaciones y en el de algunos rubros de energía renovable se concretará en los próximos 10 años en alimentos, materiales y transporte. Combinados, estos cambios radicales en cinco sectores claves de la economía implicarán una ola disruptiva masiva que dará la posibilidad de eliminar la pobreza, el hambre, la contaminación ambiental y otros grandes problemas.

El término más repetido en el trabajo y en el discurso en general de Seba es "10X": en esa proporción disminuirá el costo de los alimentos cuando la comida se haga en laboratorios y no se requieran grandes extensiones de tierra para ganado; o el del transporte, cuando los vehículos sean autónomos, eléctricos y compartidos. Solo estos dos vectores, combinados, significarán un cambio masivo en el valor y la distribución del suelo: un 40% del territorio de los Estados Unidos se dedica a la ganadería y un tercio de las grandes urbes es espacio para autos (calles, autopistas, estacionamientos, etcétera). Seba advierte que este futuro no está garantizado, pero que tendremos las posibilidades tecnológicas de concretarlo.

"Coincido con el espíritu general del trabajo de que hay cambios potenciales fuertes con potencial de impacto positivo en la calidad de vida, con el cuello de botella actual más político que tecnológico, pero hay muchas cosas que me hacen ruido (en el texto de Seba) si uno se lo toma en serio", comenta Marcelo Rinesi, tecnólogo y científico de datos. "No sé si estoy en un momento especialmente negativo, pero el resumen ejecutivo me habla más de un libro que tiraría por la ventana antes de llegar a la página 15, que de uno del que tomaría notas para copiarle ideas", sigue Rinesi.

El tecnólogo sostiene que muchas de las "transiciones" que menciona Seba de una "economía extractiva" a una "economía de libertad" involucran cambios tecnológicos de los cuales no estamos ni cerca. Otra idea con la que no coincide es con la distribución de la producción (algo que se postulaba en el furor de la impresión 3D: que cada núcleo urbano tendría su ecosistema industrial entero en las cercanías). "De hecho, hoy está pasando lo contrario: los componentes críticos de la tecnología de punta requieren recursos cada vez más sofisticados: puedes imprimir la cobertura de un celular, pero los circuitos demandan fábricas ultraespecializadas de miles de millones de dólares, y eso se está profundizando".

Hay un peligro en el discurso de Seba y de muchos de los tecnooptimistas, apunta Rinesi, y es el de pensar que "el hada de la tecnología va a solucionar todo mágicamente dentro de diez años". Para el emprendedor Carlos Miceli, el trabajo de Seba y su socio "aunque es interesante de leer, no deja de ser un análisis de autores que rara vez terminan siendo los protagonistas del cambio. Los que cambian las cosas son los que se enfocan y trabajan en problemas específicos y pequeños'".

En la reacción a "Repensando la humanidad" hubo muchas críticas, algunas de ellas despiadadas: "¿Qué se está fumando Tony Seba?", tituló un post la experta en energía Loren McDonald.

Argumentos interesantes

Los defensores de la visión del cambio radical tienen también algunos argumentos interesantes.

Para empezar, mucho de lo que viene diciendo Seba en los últimos diez años, en particular en proyecciones de baja de costos de producción de energía renovable, se viene cumpliendo. Seba era tildado de "loco" y estaba en un extremo de las proyecciones, pero terminó acertando en este campo.

Por este motivo, es un divulgador con una agenda muy nutrida de charlas e influencia sobre los decididores de los grandes fondos de inversión, entre ellos BlackRock (el más grande del mundo). Por eso, más allá de que esta "hoja de ruta" se cumpla o no (en un mundo de sistemas complejos es cada vez más difícil que esto suceda), es muy relevante la pregnancia que tenga este relato en jugadores claves. En economía hay "profecías autocumplidas": si los grandes inversores se convencen de que el precio del petróleo va a seguir cayendo porque se avecina el fin de la era de los hidrocarburos, hay más chances de que este futuro se termine dando por la sumatoria de acciones moldeadas en las expectativas del presente.

Para la Argentina, es interesante señalar que si solo un 10% o 20% de las proyecciones de Seba para 2030 se cumplen, eso ya implica una reducción de precios cataclísmica para la masa de nuestra matriz de producción (el complejo agro-ganadero, Vaca Muerta, etcétera).

El otro punto interesante es si la primera mitad de 2020 "pandémica" está coincidiendo con una aceleración importante del proceso de cambio científico y tecnológico, que hace que relatos como el de Seba reboten en una caja de resonancia más potente. Novedades en base semanal, como la del modelo de lenguaje natural GPT-3 anunciada días atrás y de la cual todo el mundo habló, abonan esta hipótesis. "Tenemos que ser cautos con la idea de que estamos parados justo en la bisagra de cambio, que toda la historia se divide en un antes y un después de nosotros", dice el biólogo y divulgador Diego Golombek.

"Es una sensación que ya ocurrió muchas veces en la historia", agrega. En economía del comportamiento se conoce como "sesgo de bisagra" y forma parte de la familia de errores sistemáticos del exceso de autoconfianza (la percepción de que somos más importantes, inteligentes o capaces de lo que realmente somos).

El divulgador Enrique Dans hizo alusión recientemente a la "cornucopia tecnológica", por el mito griego del cuerno que le concede todo a quien lo posea. Entre este extremo y el del futuro de Mad Max navegan las predicciones de una década turbulenta.

Sebastián Campanario (Argentina)
_________________________________________________

jueves, 16 de julio de 2020

El trabajo, el ocio y la educación se suben a la nube

DREAMSTIME / EXPANSION

Los gigantes AWS, Microsoft o Google apuestan por España.

La pandemia del Covid-19 ha acelerado la adopción del cloud computing. El confinamiento de la población ha impulsado fórmulas como el teletrabajo, la educación a distancia o el entretenimiento digital, impensables sin un modelo de provisión de servicios tecnológicos en la nube.

España no ha sido una excepción, y el cloud computing ha emergido como una herramienta clave en los planes de continuidad de las empresas durante la pandemia del Covid-19. "Es triste decirlo, pero ha influido más el coronavirus en la evangelización del cloud que el trabajo que hemos realizado en la industria durante años", resumía en una entrevista con EXPANSIÓN Hugo de los Santos, director de Telefónica Cloud.

Aunque la crisis derivada de la pandemia recortará el gasto de las organizaciones en algunas áreas tecnológicas, todo parece indicar que el uso del modelo de informática en la nube va a explotar este año. La consultora Canalys asegura que el gasto en servicios de nube pública alcanzó un récord de 31.000 millones de dólares en el primer trimestre, un 34% más. Las recientes inversiones anunciadas por los grandes jugadores mundiales de la nube pública constatan el potencial de negocio en España alrededor del cloud, una herramienta fundamental para impulsar la digitalización de las empresas. La pandemia, de hecho, ha puesto en evidencia la brecha entre las organizaciones y organismos que habían hecho los deberes previamente en el ámbito del cloud.

AWS, Microsoft y Google, los tres grandes jugadores mundiales, han anunciado sus planes para abrir regiones de centros de datos en España. Las fórmulas varían, puesto que AWS ha optado por construir sus propios centros de datos, que instalará en Aragón y que podrían estar operativos a finales de 2022 o, lo más probable, ya en 2023. Mientras, tanto Microsoft como Google han decidido acelerar en la carrera que les enfrenta a AWS y negocian alianzas con proveedores de centros de datos establecidos. Ambas utilizarán la infraestructura de Telefónica (concretamente el centro de Alcalá de Henares de Nabiax) para establecer uno de los tres nodos que se requieren para desplegar estas regiones y con otros jugadores como Interxion, Equinix y Data 4 para emplear sus centros de datos en Madrid, según ha podido saber EXPANSIÓN de fuentes de la industria.

'HUB' DIGITAL

En todo caso, estas decisiones de inversión constatan las capacidades de España, y más concretamente Madrid, para convertirse en un importante hub digital del Sur de Europa gracias a la infraestructura de red, y su situación estratégica debido a ser un punto de interconexión del tráfico de otros continentes. Además, los proveedores de servicios de la nube pública apuntan a que el crecimiento de la demanda de cloud computing justifica estas inversiones en España. En una reciente entrevista con EXPANSIÓN, Teresa Carlson, vicepresidenta mundial de AWS, aseguraba que la decisión de abrir una nueva región depende, entre otras cosas, del grado de madurez de la demanda de cloud computing.

La ejecutiva del gigante estadounidense apuntaba que otro indicador es el interés creciente por esta fórmula por parte de las Administraciones Públicas y otras industrias muy reguladas, que tienen políticas que exigen la residencia de los datos dentro de nuestras fronteras. "También miramos el tamaño de la economía y el ecosistema de start up. La suma de todo ello es lo que hace que sea el momento adecuado para construir una región en España", defendía la ejecutiva.

LOS CUATRO GRANDES

1. Amazon es el líder mundial del negocio de la nube pública con un 32% de cuota de mercado, según datos de la consultora Canalys. En el primer trimestre, el negocio de Amazon Web Services (AWS) creció un 34% hasta 9.954 millones de dólares. El margen operativo de esta división, la más rentable de Amazon, se situó en el 30,1%. La compañía instalará en Aragón tres centros de datos para abrir una región de su nube pública a finales de 2022 o principios de 2023. La pandemia no ha paralizado los planes de la compañía para seguir incrementando su red de centros de datos, que ya tiene 24 regiones en todo el mundo. Así, en abril AWS inauguraba nuevas regiones en Milán (Italia) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

2. Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft, ha sido aplaudido por abordar con éxito en los últimos años la reconversión de Microsoft desde una compañía de software para PC a un proveedor de servicios en la nube para empresas, un área de alto crecimiento. En el primer trimestre del año, últimos datos disponibles, la compañía registró un crecimiento del 59% de su nube pública Azure, mientras que el negocio de 'cloud' comercial ingresó 13.300 millones de dólares, un 39% más y suite de productividad Office 365 alcanzó 258 millones de usuarios de pago. La compañía abrirá una región de 'cloud computing' en Madrid, para lo que ya cuenta con un acuerdo con Telefónica

3. Google ha sido el último de los tres grandes competidores de la nube pública en anunciar sus planes para abrir una región 'cloud 'en España, concretamente en Madrid, de la mano también de Telefónica. En plena pandemia, la compañía desveló en abril una ambiciosa política de apertura de centros con proyectos en Osaka (Japón), Yakarta (Indonesia), Seúl (Corea del Sur) y Salt Lake City (EEUU). En el primer trimestre del año, últimos datos disponibles, la compañía de Internet elevó los ingresos de su negocio de 'cloud computing' un 52% hasta los 2.800 millones de dólares gracias al buen comportamiento de su plataforma de nube pública y de su suite de productividad en la nube G Suite.

4. Alibaba domina el mercado del 'cloud computing' en China con un 47% de cuota, según Canalys, aunque a nivel global su participación es del 6%, lejos de la del líder AWS. Sin embargo, el gigante chino de comercio electrónico anunció en plena pandemia que invertirá 200.000 millones de yuanes (26.000 millones de euros) para impulsar su infraestructura de tecnología en la nube en los próximos tres años, retando así a las estadounidenses AWS y Microsoft, a los que se enfrenta en Estados Unidos y Europa. Alibaba anunció que pretende construir una nueva generación de centros de datos con inversiones en tecnologías de software y hardware, desde sistemas operativos a servidores o chips. En el primer trimestre del año, el negocio de informática en la nube del grupo tecnológico chino creció un 62% hasta 1.500 millones de dólares.

M. PRIETO MADRID
__________________________________________________

Apuntes del editor

¿Qué es Cloud Computing?

El mundo del software está en constante cambio y evolución. Cuando Salesforce fue creada, en 1999, se trataba del primer servicio empresarial a ofrecer aplicaciones de negocios en un sitio web, que acabó por ser llamado por el mercado de computación en la nube, o cloud computing. Desde entonces, Salesforce ha sido la pionera en este tipo de servicio para pequeñas, medianas y grandes empresas.

En otras palabras, la definición de cloud computing es ofrecer servicios a través de la conectividad y gran escala de Internet. La computación en la nube democratiza el acceso a recursos de software de nivel internacional, pues es una aplicación de software que atiende a diversos clientes. La multilocación es lo que diferencia la computación en la nube de la simple tercerización y de modelos de proveedores de servicios de aplicaciones más antiguos. Ahora, las pequeñas empresas tienen la capacidad de dominar el poder de la tecnología avanzada de manera escalable.

La computación en la nube ofrece a los individuos y a las empresas de todos los tamaños la capacidad de un pool de recursos de computación con buen mantenimiento, seguro, de fácil acceso y bajo demanda, como servidores, almacenamiento de datos y solución de aplicaciones. Eso proporciona a las empresas mayor flexibilidad en relación a sus datos e informaciones, que se pueden acceder en cualquier lugar y hora, siendo esencial para empresas con sedes alrededor del mundo o en distintos ambientes de trabajo. Con un mínimo de gestión, todos los elementos de software de la computación en la nube pueden ser dimensionados bajo demanda, usted solo necesita conexión a Internet.

¿Cómo funciona el Cloud Computing?

La computación en la nube utiliza una capa de red para conectar los dispositivos de punto periférico de los usuarios, como computadoras, smartphones y accesorios portátiles, a recursos centralizados en el data center. Antes de la computación en la nube, la ejecución confiable de software por las empresas que ofrecían servicios solo era posible si ellas podían también pagar por el mantenimiento de la infraestructura de los servidores necesarios. Además, el software tradicional exigía, por lo general, un equipo completo de profesionales de TI, interno o externo, para lidiar con el inevitable conjunto de errores, desafíos de servicios y upgrades. El concepto de computación en la nube está libre de todos esos problemas y requisitos anticuados.

Fuente:

 Salesforce 
https://www.salesforce.com/mx/cloud-computing/
_______________________________________________________

martes, 30 de junio de 2020

Tecnología para los de 60 años y más: un mercado que se prepara para la disrupción


Lily Tomlin y Jane Fonda, protagonistas de la serie Grace and Frankie: adultos mayores en un cambio de época. Crédito: Netflix

Hace ya casi un mes, el sábado 30 de mayo, la agenda informativa de la pandemia quedó raramente postergada, al menos por unas horas, por otro evento histórico: el inicio de la era de los vuelos comerciales tripulados al espacio. Para el proyecto de la NASA y Space X, la empresa de Elon Musk, se seleccionaron dos pilotos para tripular la nave Crew Dragon: Douglas Hurley y Robert Behnken, de 53 y 49 años, respectivamente. Al día siguiente (el domingo 31 de mayo), Clint Eastwood cumplió 90 años.

El actor y director de cine filmó más de 30 películas de casi todos los géneros desde 1971, pero según él mismo, las 17 mejores fueron las que realizó después de los 70 años. Si Eastwood, Hurley y Benhnken se hubieran dado una vuelta en la semana previa por un quiosco de diarios habrían visto la tapa de la revista Vogue con la protagonista más adulta en la portada: Judi Dench, que se hizo conocida a los 60, se enamoró a los 80 y ahora es chica de tapa a los 85.

Las historias del primer párrafo hablan de un emergente demográfico que, para muchos economistas, está teniendo consecuencias en negocios, políticas públicas y tecnología que tienden a ser subestimadas. De los 90 billones (millones de millones) de dólares de PBI planetario en 2020, se calcula que un 20% (18 billones), en la estimación más conservadora, corresponden a la denominada "economía senior", personas con más de 60 años que, en 2019, superaron en número por primera vez en la historia a los menores de cinco años.

Esta brecha entre la dimensión real del fenómeno y su consideración en distintos niveles (por los prejuicios que hay con la vejez) está llevando a un boom sin precedente en proyectos y startups para la edad adulta. Lo que en inglés se denomina rubro age tech (tecnología etaria) está explotando en la consideración de los fondos de inversión globales, con algunas compras resonantes. En los últimos meses, Best Buy realizó la adquisición más cara de su historia, al quedarse con la plataforma GreatCall (telefonía para adultos) por 800 millones de dólares. Y Amazon, la compañía de Jeff Bezos, pagó mil millones de dólares por Pill-Pack, una firma que envasa combinaciones de remedios para evitar errores.

"Y esto es solo la punta del iceberg, porque cuando se piensa en negocios para 60+ solo se tienen en cuenta la salud y el cuidado, y hay todo un mundo postergado que tiene que ver con la demanda de este sector en disfrute: sexualidad, educación, viajes y pasarla bien en general", explica Inés Castro Almeyra, divulgadora y emprendedora desde su iniciativa Nau en la agenda para adultos.

En materia de tecnología y diseño de productos, la deficiencia en la consideración de las personas de más de 60 años es abrumadora: desde la letra pequeña en los envases de shampoo hasta trámites engorrosos y hasta humillantes.

En un reciente artículo, el abogado Hugo Acciarri, profesor del programa de Derecho, Economía y Comportamiento de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, remarcó cómo las personas adultas deben "probar que están vivas" para que no les corten el pago de su jubilación, algo que se solucionaría con un informe automático de los decesos a las distintas dependencias estatales.

Uno de los sectores donde más se ve esta inadecuación de servicios al mundo adulto es en los bancos, remarca Castro Almeyra. "Varios de nosotros, con la pandemia, ofrecimos hacerles trámites de jubilación y otros a padres, tíos o amigos mayores de 60, para que no salgan de sus casas. Y ahí nos dimos cuenta de lo difíciles y engorrosos que son para cualquier segmento etario -explica-. Se proponen campañas de educación para enseñarle al segmento senior a usar la tecnología y debería ser al revés: la tecnología debe adaptarse mejor a toda la sociedad".

Este concepto de "agnosticismo etario" (crear soluciones que incluyan a los 60+, pero que sean útiles para todos los segmentos) es uno de los pilares en los casos más exitosos de este sector naciente, según planteó la inversora de riesgo Dominique Endicott, de Nauta Capital, el fondo detrás del inicio de GreatCall. Para Endicott, los relojes de Apple (iWatch) y los productos de esta marca en general fueron adoptados masivamente por los adultos que los pueden comprar por su diseño inclusivo, pero esta sofisticación, intuitividad y estética los convirtieron en un éxito entre consumidores de todas las edades.

La tendencia en el mercado de consumo masivo a tener en cuenta todo el viaje de la "experiencia de compra" y no solo el producto (Coca Cola no piensa solo en la botella, sino en el trayecto desde que a un consumidor se le ocurre que la quiere comprar hasta que se la toma), les abrió los ojos a muchas marcas sobre la inadecuación de este "viaje" para personas de más de 60 años. Por eso el diseño -en un sentido amplio- pasó a ser clave, y los productos para el segmento senior ya no son, como hace unos años, "grandes, beiges y aburridos", apunta Keren Etkin, de The Gerontechnologist , un sitio que releva novedades en el mundo de la tecnología etaria. 

Para Etkin, hay un punto clave: cuando los gigantes de la  tecnología (Google, Amazon, Microsoft, Apple) y los grandes fondos ponen el foco en un fenómeno, su aceleración es inevitable. Los productos y servicios van desde los mencionados de GreatCall (que se asocia con otros verticales como la plataformas de viajes Lyft, que envía autos adaptados y con choferes que acompañan a sus clientes a subir y bajar), hasta barrios inclusivos (Summerset, en Nueva Zelanda, con 28 urbanizaciones ya construidas es un ejemplo) y empresas de drones, dispositivos inteligentes (Alexa, Google Home), sitios de citas para adultos y la industria de juguetes sexuales (como los que se proponen en la serie Grace & Frankie , protagonizada por Jane Fonda y Lily Tomlin).

"En América Latina, el atraso en esta tendencia, y por lo tanto su potencial, es aún mucho mayor", cuenta ahora Victoria O'Shee, una emprendedora que actualmente vive en Medellín, donde dirige la oficina de innovación del banco más grande de Colombia. Días atrás lanzó Silver, una plataforma de empleabilidad para mayores de 50. 

"Según la Cepal [Comisión Económica para América Latina y el Caribe], en el último medio siglo la población de América Latina ganó 17 años de promedio de vida adicional, y actualmente se estima que hay 92 millones de personas que tienen entre 55 y 75 años en la región (un 14% de la población), de las cuales unas 35 millones son económicamente activas en el ámbito urbano", detalla O'Shee.

La emprendedora dice que América Latina en este contexto está a años luz de países que llevan la delantera en políticas y negocios para este segmento etario, como Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Dinamarca, Alemania u Holanda. Los casos, dice, se cuentan con los dedos de las dos manos.

"El gap de los negocios digitales es tan alto como el del resto de los sectores. Por ejemplo, menos de un 10% de las plataformas educativas son utilizadas por personas en edad jubilatoria, con lo cual la demanda insatisfecha por conocimiento es enorme", agrega.

En una entrevista con la especialista en agenda senior y salud Tina Woods, Endicott, de Nauta Capital, compara la actualidad del sector de tecnología para 60+ con lo que sucedía hace una década con las fintech (empresas de tecnología financiera): un panorama desordenado que empieza a entrar en el radar de los inversores y que se prepara para poner quinta a fondo.

Sebastián Campanario
_________________________________________________