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lunes, 1 de marzo de 2021

El nuevo petróleo: empieza la batalla económica y geopolítica por los microchips

 

El enroque de materias primas valiosas y estratégicas no se detiene. Si el bitcoin y las demás criptomonedas equivalen, como sostienen sus impulsores, a un "nuevo oro" (por su propiedad de valor de reserva), hay un candidato fuerte para erigirse en el "nuevo petróleo": la vibrante industria de los microchips, que gracias a una demanda exponencial está haciendo que el foco geoestratégico y financiero del mundo se corra del Golfo Pérsico al Mar de China.

Si esta analogía es válida, lo que la OPEC es al petróleo, en este nuevo tablero vendría a ser el eje Taiwán-Corea del Sur, que juntos producen un 83% de los microchips procesadores y un 70% de los de memoria. En los últimos cinco años este sector dio cuenta de un 64% del aumento de las exportaciones taiwanesas, y de un 41% de las de Corea del Sur. Con la pandemia, los números (y el valor en la bolsa de las empresas cercanas al boom) no hicieron más que crecer.

Con el despliegue de lo que se conoce como "internet de las cosas" (IoT, en su sigla en inglés), ya no solamente las computadoras y celulares demandan chips (circuitos integrados de material semiconductor, de algunos milímetros cuadrados de área, sobre la que se fabrican circuitos electrónicos), sino una infinidad de aparatos hogareños, además de los autos. El aumento de la demanda es tan elevado que su escasez ya está llevando a gigantes de la industria automotriz a proyectar pérdidas multimillonarias (por falta de insumos, se estiman un rojo en 2021 de alrededor de 60.000 millones de dólares) y a prever en el corto plazo una inflación de costos relacionados con el sector. Esta sería toda una novedad en la industria icónica de la "Ley de Moore", por la cual hace una década que la capacidad se viene incrementando, acompañada por un descenso persistente de precios. Días atrás, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmó una orden ejecutiva para revisar varias cadenas de suministro y tomar medidas para paliar la escasez de un insumo crítico y estratégico.

"La geopolítica de la última década, con los crecientes conflictos comerciales y, más aún, de predominio tecnológico y competitivo entre China y Estados Unidos, tiene un elemento ineludible para su comprensión en la generación, fabricación y uso de los microchips y semiconductores", cuenta Bernardo Kosacoff, un economista referente en temas de industria. "Las disputas de propiedad intelectual, de restricciones y prohibición al comercio y de la localización de la producción son un articulado de tensiones y disputas aún sin resolución", continúa el profesor de la UBA y la UTDT.

"Ya desde antes de la pandemia, Estados Unidos tiene un rol protagónico en la generación de los procesos de innovación, pero solo producía alrededor del 12% de los chips, mientras que Taiwán y Corea del Sur eran responsables de más del 80% de la producción y China era un líder en el consumo industrial de los chips", describe Kosacoff.

Para moderar su grado de dependencia de esta "nueva OPEC", tanto Estados Unidos como China impulsan la radicación de fábricas de microchips en otras localizaciones. Hay un plan avanzado para construir una planta en Europa en el que está involucrado Samsung y, semanas atrás, Baidu, el gigante chino de inteligencia artificial, reveló sus planes de avanzar con una empresa propia de semiconductores en el gigante asiático. Ambas iniciativas y otras en carpeta no llegarán a evitar el cuello de botella de estos productos este año.

Tolerancia y vida nocturna

A la Argentina le afecta de manera indirecta. "Nuestro país está ajeno a la innovación y a la localización de la producción de chips, por un tema obvio de escala. Sin embargo, la difusión de este insumo en su tejido productivo es central para la recreación de las fuentes de crecimiento, la dinámica de cambio estructural, la creación de empleo y un mayor dinamismo de exportaciones caracterizadas por mayores contenidos tecnológicos y mayor intensidad en el uso de empleo calificado", dice Kosacoff.

Para Tomás Canosa, director de estudios económicos de Adimra, hay que seguir el tema de cerca por el daño potencial que podría tener en la actividad industrial. "Argentina cuenta con el tercer entramado industrial más profundo de América Latina, y en el país se hacen productos que utilizan estos chips. Por ejemplo, el sector automotor los utiliza para el circuito eléctrico, y en el país ya se instalaron antenas de 5G", dice Canosa. Y agrega: "Como al comienzo de la pandemia se revalorizó la importancia de contar con una industria de equipamiento médico para enfrentar los desafíos, ahora sucede exactamente lo mismo con los semiconductores".

Taiwán y Corea del Sur están en el vértice de la rivalidad comercial y geopolítica creciente entre China y Estados Unidos. Para el economista Noah Smith, hay que empezar a informarse y aprender más sobre esta zona, para entender mejor la dinámica del mundo que se viene. "Sabemos mucho de Japón, o de China, o del fenómeno del K-Pop (grupos de música pop coreanos) pero muy poco de Taiwán", sostuvo en un reciente ensayo titulado "Taiwán es una civilización".

En riesgo constante de sufrir una invasión China, Taiwán, líder global en la fabricación de microchips, tiene una historia reciente muy exitosa de crecimiento económico y, al contrario que muchos vecinos asiáticos, cuenta con una sociedad tolerante y progresista. A nivel mediático, su mérito más conocido fue el del excelente manejo de la pandemia (al tope en este ranking, tal vez junto con Nueva Zelanda). Mientras que Argentina superó los 50.000 muertos por el Covid-19 y Estados Unidos sufrió más bajas que en la Segunda Guerra Mundial, el número de víctimas en Taiwán fue de 7. La receta: distanciamiento estricto con seguimiento digital, cuarentenas selectivas y efectivas y testeos masivos, entre otras medidas.

"Taiwán es un ejemplo de país que puede cambiar su destino con esfuerzo y trabajo. Hasta hace solo unas décadas este país salía de las ruinas de la guerra y necesitaba ayuda externa. Mucha gente se iba", cuenta ahora Kevin Tan, un empresario e ingeniero argentino que vivió hasta el final de la secundaria en el barrio de Liniers y luego se radicó en Taipéi. Tan remarca: "Hoy Taiwán es un líder en tecnología, con las mayores exportaciones de semiconductores del mundo. Es un país donde se vive con libertad y seguridad; ahora mucha gente quiere venir a radicarse aquí".

En el ensayo del economista Noah Smith se destacan varios aspectos de esta sociedad tolerante y progresista. "Fue el primer país de Asia en legalizar el matrimonio del mismo sexo, y promueve una cultura gay vibrante. Taiwán es uno de los lugares con mayor equidad de género: a la par de Noruega y por encima de Francia en este aspecto. Su presidenta, Tsai Ing-Wen, es mujer, al igual que el 42% del parlamento. La brecha de ingresos entre hombres y mujeres es del 14%, menor que en Estados Unidos", señala.

Taiwán empieza a estar más abierto a recibir inmigrantes. El buen manejo de la pandemia y lo que se considera uno de los mejores sistemas sanitarios y de cuidado de todo el mundo son un polo de atracción. También su cultura y vida nocturna legendaria, con sus famosos "megaclubes" para ir a divertirse a la noche. Todas estas facetas (diversidad y cultura) se combinan en experiencias innovadoras de inclusión: en octubre pasado, el Chess Taipei Club debutó con una primera jornada de música, baile y diversión nocturna para chicas y chicos con autismo y sus familiares, en la primera experiencia de este tipo en Asia.

Sebastián Campanario

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lunes, 2 de diciembre de 2019

De la profecía de Keynes al bitcoin: anatomía de los "relatos" que más impactan en economía


La economía de las narrativas, un terreno aún poco explorado / Crédito: Shutterstock

Poca gente leyó o escuchó hablar del "algoritmo de firma digital de curva elíptica" (o Ecdsa, según sus siglas en inglés). De hecho, parece uno de esos conceptos que hay que memorizar en la facultad para escribirlo en un examen, algo aburrido en extremo. A tal punto que, aunque se trata de una herramienta criptográfica creada en 1977, los buscadores de publicaciones académicas y periodísticas registran desde ese entonces (hace más de 40 años) menos de 30

El Ecdsa es lo que define la propiedad individual de una persona sobre un bitcoin, y la barrera criptográfica que hace muy difícil robarlo. La criptomoneda, sin embargo, es algo más popular que su algoritmo de base: aparece en millones de historias desde su creación, diez años atrás. Para el premio Nobel de Economía Robert Shiller, la asimetría en cuanto a captación de atención se explica en buena medida gracias a un relato infinitamente más atrapante, en el segundo caso.

La historia del bitcoin, la más popular de las criptomonedas, incluye un origen misterioso -nunca se conoció la identidad de su ideólogo, Satoshi Nakamoto-, otorga un sentido de pertenencia a una sociedad moderna y cosmopolita y contiene una buena dosis de rebeldía y manifiesto anárquico contra la burocracia, los Estados, los grandes bancos y el statu quo en general. En el medio, el atractivo de las sagas de personas que se volvieron multimillonarias de la noche a la mañana, presente en todos los episodios históricos de burbujas en mercados de distintos activos.

Para Shiller, la historia del bitcoin es muy nutritiva para alimentar un nuevo campo de estudio de la economía, al que sugiere prestarle atención en su reciente libro Narrative Economics, donde investiga "cómo algunas historias se vuelven virales y definen grandes fenómenos económicos" con las burbujas, las debacles bursátiles, las subidas y bajadas del mercado inmobiliario, el sentimiento social hacia los impuestos, la desigualdad, el emprendedorismo y otras variables que la economía estudia desde diferentes ángulos, pero no desde los relatos que las modelan. El libro de Shiller fue publicado en Estados Unidos hace dos meses  y se basa en una idea original que desarrolló en 2017 en un discurso de la Asociación Americana de Economía.

Las historias siempre tuvieron un rol protagónico en grandes eventos económicos, sostiene el autor, pero en los últimos años con las redes sociales y la facilidad de viralización multiplicaron su capacidad de impacto y también las posibilidades académicas de medirlas de alguna manera y estudiarlas más en detalle.

El tema, aclara, no es completamente nuevo y hay grandes teóricos de la ciencia sombría que analizaron la anatomía de los relatos para formular predicciones que terminaron verificándose en la realidad.

En su libro de 1919 Las consecuencias económicas de la paz, el entonces profesor de Cambridge John Maynard Keynes predijo que Alemania iba a quedar seriamente resentida por las pesadas reparaciones exigidas en el Tratado de Versalles tras la Primera Guerra Mundial. Keynes entendió que el acuerdo iba a ser impagable y que esta situación iba a forzar un relato de resentimiento en la sociedad que, eventualmente, sería el caldo de cultivo para el advenimiento de Adolf Hitler y la Segunda Guerra.

Primeros capítulos

La "economía de las narrativas" es un territorio aún muy poco explorado por la academia. Además de Shiller, el economista Matthew Gentzkow (ganador de la medalla Clark que premia a investigador de esta disciplina más brillante sub-40 en los Estados Unidos) viene estudiando el impacto de las noticias falsas. En la Argentina, Daniel Aromí desde el IIEP analiza cómo las historias que se forman en los medios contribuyen a moldear expectativas, y en Exactas de la UBA Pablo Balenzuela trabaja investigando difusión de noticias y aplicando algoritmos de lenguaje natural sobre ellas. Para el divulgador estrella Yuval Harari, el éxito de la especie humana se basó en principal medida en nuestra capacidad de hablar sobre cosas inventadas. La ficción, explica el historiador israelí, permite fundar mitos colectivos que luego ayudan a la cooperación entre extraños.

Como campo nuevo, la economía de las narrativas padece debilidades teóricas similares a otras líneas relativamente recientes, como la economía del comportamiento, la cruza entre economía y psicología. En ambos casos, por ejemplo, es muy difícil pensar en modelos predictivos, porque hay "efectos" que operan en direcciones opuestas.

El economista de la UBA y de Udesa Daniel Heymann suele señalar que en economía del comportamiento hay un sesgo bien estudiado que promueve las posturas conservadoras (la "aversión a la pérdida") y otro que motiva la reacción contraria, de mayor audacia: el "exceso de autoconfianza". A posteriori, cualquier hecho económico puede ser explicado por uno de estos dos sesgos, pero es muy difícil -si no imposible- saber cuál va a primar ex ante.

Y con las narrativas sucede algo similar. La historia que cuenta Shiller sobre el bitcoin es la que suele predominar entre los economistas (que tienden a ser escépticos con el criptomundo): que fue una narrativa cool lo que aceleró una profecía autocumplida que permitió que el valor total de los bitcoins llegara en su momento a tocar un techo de 300.000 millones de dólares.

Del otro lado, en el ambiente de criptoactivos, se sostiene que hay una revolución tecnológica con base real y que hoy el relato -de economistas como Roubini, Krugman, etcétera, y de medios como The Economist- es lo que impide que lleguen los fondos institucionales a comprar bitcoins, con lo cual su valor se multiplicaría. En cualquiera de las dos visiones, el protagonismo de las historias que se imponen es innegable y determinante.

Y al igual que con la economía conductual, el estudio de narrativas se parece mucho en esta etapa emergente a un fenómeno que podría llamarse "economistas descubriendo cosas". En el primer caso, sorprendiéndose con fenómenos que hace décadas ya viene estudiando la psicología experimental (y al que hasta llegaron antes el management con la teoría de la decisión y el marketing) y sumando solo consistencia teórica dentro de la economía. En el caso de las narrativas, corriendo el velo sobre cuestiones en las que también los semiólogos y expertos en comunicación ya tienen infinitos kilómetros de rodaje.

Shiller es consciente de este punto y en el capítulo 2 de su nuevo libro propone "Una aventura en la consiliencia". Se trata de un término de filosofía de la ciencia, acuñado en 1840 por William Whewell y popularizado en 1994 por el biólogo Edward Wilson, que alude a "unidades de conocimiento" presentes en distintas disciplinas (en particular, Wilson analiza las unidades que cruzan a ciencias duras y humanidades).

El de las "narrativas" es un caso que llega a la economía algo más tarde que a otros terrenos. En esta década, según Shiller, más del 25% de las publicaciones académicas sobre antropología o historia y casi un 20% de las referidas a sociología y ciencias políticas incluyeron el término "narrativa", contra menos del 5% de las publicaciones sobre temas de economía y finanzas. En la disciplina de Adam Smith y Keynes, la historia de la economía de las historias recientes están en las primeras páginas, en la presentación de personajes.

Sebastián Campanario
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viernes, 11 de enero de 2019

IA, la voz o las pantallas plegables: Las tecnologías que marcarán 2019



Algunas de las innovaciones de años anteriores llegarán a su madurez, mientras que surgirán nuevas tendencias que buscarán su hueco en el mercado.

Recién inaugurado 2019, es la hora de hacer predicciones. Según los expertos, será el año de la inteligencia artificial, la nube híbrida y las pantallas plegables, entre otras innovaciones. La transformación digital seguirá siendo un término recurrente, pues gran parte de las organizaciones seguirá avanzando en su proceso de digitalización. En el hogar, por fin hablaremos de una casa inteligente.

EMPRESAS DIGITALES

Según estimaciones de IDC Research España, el gasto en Tecnologías de la Información (TI) en España alcanzará los 47.500 millones de euros en 2019, un 1,7% más que en 2018 y con un crecimiento anual del 2,1% hasta 2020. Además, el 60% de las empresas españolas empieza a lograr la madurez en sus procesos de transformación digital.

Esta apuesta digital se apoyará en pilares como la nube, el blockchain, el machine learning y la inteligencia artificial. Por una parte, el mercado cloud en España va a suponer 1.107 millones de euros y experimentará un crecimiento del 20% en 2019 y un crecimiento sostenido hasta 2022 superior al 22,5%, según las estimaciones de IDC. Además, se seguirá avanzando hacia una nube híbrida con la capacidad de ejecutar aplicaciones de manera flexible ya sea en el cloud local o en la nube pública.

"Las organizaciones modernas necesitan disponer de acceso en tiempo real a todos los datos, lo que requiere que las aplicaciones se muevan libremente entre las instalaciones, la nube privada y la nube pública. Creemos que en 2019 esta división en la nube ya no obligará a las empresas a comprometerse", explica Matthieu Brignone, director de Canal y Alianzas en Emea de Pure Storage.

En cuanto al blockchain, IDC predice que el mercado en Europa Occidental alcanzará 609 millones de euros en 2019, un 51% más que en 2018. Según la consultora, el 75,5% de las empresas esperan que el blockchain impulse la transformación digital de su organización en los próximos cinco años. En 2022, 150 millones de personas en todo el mundo tendrán una identidad digital basada en blockchain vinculada a sus móviles.

Por su parte, "la inteligencia artificial está reinventando nuestra forma de trabajar, redefiniendo las estrategias comerciales y ayudando a las organizaciones a comprender el volumen cada vez mayor de datos que poseen", según Marco Blanco, country manager de Pure Storage para España y Portugal. Los robots serán más comunes, y según IDC, el 60% de las organizaciones G2000 habrán desplegado robots móviles autónomos para aumentar la productividad en 2021.

HOGAR CONECTADO

Tras años hablando del hogar inteligente, el 2019 parece ser un momento clave para empezar a conectar las casas. Los altavoces de Amazon, Google, Apple o Movistar han animado al usuario a comunicarse con su casa mediante la voz, convirtiendo objetos cotidianos en conectados, como la luz, el televisor o los electrodomésticos.

En telefonía móvil, el nuevo año traerá sorpresas en el diseño de los terminales, pues Samsung ya ha anunciado que en 2019 pondrá a la venta su primer smartphone con pantalla plegable. Y no será el único.

Inteligencia Artificial: Máquinas más listas

La inteligencia artificial (IA) vuelve a ser una de las tendencias más importantes en 2019. Según IDC, esta tecnología moverá en Europa Occidental 4.366 millones de euros, con un crecimiento del 31% en 2019 respecto a 2018, y un incremento sostenido del 36,9% hasta 2022. Los datos almacenados, la base de la IA, seguirán aumentando y con ello el debate sobre su uso y su aplicación para que las máquinas tomen decisiones. De hecho, el número de robots en las compañías seguirá creciendo y cada vez serán más inteligentes. Según IDC, en 2024 el 50% de las tareas repetitivas serán automatizadas y el 20% de los trabajadores especializados tendrán un asistente digital colaborativo. Con estas cifras, en el año que empieza los roles como el científico de datos y el especialista en IA serán una necesidad en lugar de una ventaja competitiva.

La nube: Un 'cloud' cada vez más híbrido

Los expertos aseguran que en 2019 se comenzará a trabajar en una nube híbrida. "La división de la nube que existe en la actualidad obliga a las organizaciones a comprometerse. A día de hoy, la nube pública no está diseñada específicamente para las necesidades empresariales, y el almacenamiento de nivel empresarial no es tan fácil de usar, ágil ni escalable como la nube pública. En 2019 veremos soluciones de nubes múltiples más sólidas y unificadas que brindan la flexibilidad y la simplicidad que las organizaciones necesitan para superar esta brecha. En este mundo de la nube híbrida, las aplicaciones pueden desarrollarse una vez e implementarse sin problemas en las nubes propias y alquiladas, lo que brinda a los clientes la máxima flexibilidad para convertir los datos en valor dondequiera que residan esos datos", según Marco Blanco, 'country manager' de Pure Storage para España y Portugal.

Voz: El éxito de los altavoces inteligentes

La llegada de los altavoces conectados de Google, Amazon, Apple y Movistar a los hogares españoles ha acelerado la tendencia que algunos expertos pronosticaban hace unos meses: los comandos de voz se convertirán en el principal medio con el que interactuaremos con la tecnología. Durante 2019, cada vez más usuarios instalarán en sus casas este tipo de altavoces equipados con los asistentes de voz de cada una de estas compañías, Google Assistant, Amazon Alexa, Apple Siri o Movistar Aura. Aunque por ahora las funciones están muy limitadas al hogar inteligente o a la reproducción de música, empezarán a perfeccionarse nuevas funciones para, por ejemplo, comunicarse con el banco o hacer la compra en Amazon.

5G: La nueva velocidad que ya llega

2019 parece ser el año del despliegue definitivo del 5G. La nueva generación de tecnologías de telefonía móvil está a la vuelta de la esquina y los expertos auguran que abrirá un sinfín de posibilidades en la transformación digital, especialmente en el mundo del Internet de las Cosas y la inteligencia artificial. Mientras los operadores móviles se preparan para su despliegue definitivo, algunas compañías de tecnología ya han anunciado que están trabajando en los primeros smartphones con conexión 5G. Un ejemplo es Xiaomi, que hace unos días dio a conocer la versión 5G del Mi MIX 3, o Samsung y LG, que presentarán sus móviles con 5G en el MWC de Barcelona. Además, Qualcomm ha anunciado hace unos días el nuevo Snapdragon 855, un procesador para móviles que incluye el primer módem 5G.

Seguridad y privacidad: Nuevos ataques y más sofisticados

Una de las principales tendencias de la cibercriminalidad en 2019 será el hacking "en vivo". Aunque los tipos de malware tradicionales, como troyanos o gusanos, siguen siendo muy utilizados por los atacantes, las nuevas técnicas de ataque "sin fichero de malware" crecerán a un mayor ritmo, según Panda Security. Respecto a privacidad, los expertos no descartan que en 2019 llegue por primera vez una sanción "ejemplificadora" por incumplimiento del "RGPD", que impulsará la "sensibilidad

Blockchain: Un mercado más seguro

Más allá de las criptomonedas, el blockchain es un registro abierto y compartido que puede documentar todo tipo de operaciones de manera eficiente, verificable y permanente. En 2019, esta tecnología será el motor de nuevos casos de uso en muchas industrias más allá del sector financiero. Por ejemplo, en la industria agroalimentaria, es probable que el blockchain se utilice para trazar la distribución de alimentos desde la granja hasta el consumidor a lo largo de toda la cadena de suministro, según apuntan expertos de Suse, empresa de 'software' de código abierto.

IoT: Todo puede llegara ser inteligente

El universo del Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés), sigue creciendo. Tanto las ciudades, los vehículos e incluso los hogares son cada vez más inteligentes y es posible monitorizar casi todo. En 2019, esta digitalización de las cosas irá en aumento, apoyada en la mejora de las redes y la llegada del 5G. En las grandes ciudades, la sensorización se ha convertido en un aliado para combatir el cambio climático, ahorrar energía y facilitar la vida a los ciudadanos. En el hogar, soluciones de seguridad, por ejemplo, permiten tener un mayor control de la vivienda aun sin estar en ella.

Pantallas plegables: Los teléfonos móviles comienzan a doblarse

En la pasada conferencia de desarrolladores de Samsung, la compañía coreana puso fin a años de rumores al confirmar que en 2019 presentará su primer teléfono con pantalla plegable. La pantalla, llamada Infinity Flex Display, son en realidad dos paneles unidos que se pueden plegar, lo que convierte al teléfono en un dispositivo con una pantalla el doble de grande, asemejándose a una tableta. Otros gigantes tecnológicos, como Huawei, también podrían estar trabajando en esta tecnología.

Marta Juste
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viernes, 18 de mayo de 2018

Las puertas que abre la tecnología del blockchain

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Si se otorgaran premios a la terminología comercial más de moda, sin duda la cadena de bloques o blockchain sería candidata. Después de todo, es una de las tecnologías más promocionadas en Silicon Valley y más allá.

Y, sin embargo, pese a tanto revuelo, la promesa y el potencial de la cadena de bloques -tecnología en la que se basan las criptomonedas, como el bitcoin- no se comprenden del todo. Hasta la fecha, solo se hicieron unos pocos estudios sobre el tema y, según una encuesta hecha el año pasado por Deloitte, casi el 40% de los altos ejecutivos afirma tener escaso o ningún conocimiento del modo en que funciona la cadena de bloques.

En un nivel básico, la tecnología de cadena de bloques permite que una red de computadoras llegue, a intervalos regulares, a un consenso sobre el estado verdadero de un registro descentralizado. Ese registro contiene diversos tipos de datos compartidos, como registros de transacciones, atributos de transacciones, credenciales u otra información.

En una cadena de bloques, las transacciones se registran secuencialmente y forman una "cadena" inmutable, que puede ser más o menos privada o anónima según la forma en que se aplique la tecnología (un bloque puede representar transacciones y datos de muchos tipos, entre ellos, monedas, derechos digitales, propiedad intelectual y otros títulos de propiedad). Cabe señalar que esos registros se distribuyen entre muchos participantes de la red; es decir, no existen en un solo lugar, sino que las copias se actualizan simultáneamente con cada nodo que participa en el ecosistema.

La tecnología de cadena de bloques tiene particular utilidad cuando se combina un registro descentralizado con una criptoficha. Esto permite promover nuevos tipos de plataformas digitales y coordinar la actividad económica en todo el mundo, combinando una criptografía inteligente con incentivos económicos.

Las plataformas digitales actuales (Uber, Google, Facebook, etcétera) han acumulado gran poder de mercado. Eso se debe en gran medida a las fuerzas económicas de los "efectos de red", mediante los cuales el valor de un producto aumenta a medida que lo usan más personas. Por supuesto que los efectos de red solo se aprovechan si los usuarios pueden interactuar en la misma red. Por ejemplo, en el inicio de la industria telefónica, incluso si un amigo nuestro tenía teléfono, no podíamos llamarlo a menos que ambos estuviéramos conectados con el mismo proveedor. Los economistas afirman desde hace tiempo que los efectos de red crean monopolios naturales por esta razón: el valor total que reciben los usuarios crece exponencialmente si, en lugar de tener redes competidoras, todo el mundo usa la misma.

Ahora bien, los intermediarios como Amazon, Airbnb y Facebook no son necesariamente monopolios, pero no cabe duda de que mantienen una posición importante en el mercado. Tienen la capacidad de aumentar los precios, cobrar por las transacciones y/o recopilar y vender datos de los usuarios: todo eso como condición para permitir el acceso de los usuarios o empresas a sus plataformas. Y, dado que sus clientes y proveedores tienen pocas alternativas equiparables, crece el poder de mercado de esas plataformas. Esto puede dar lugar a ineficiencias, una menor innovación y, en algunos casos, es posible que los usuarios opten por abandonar totalmente la plataforma.

Y ahí aparece la cadena de bloques. Debido a que la tecnología separa los beneficios de los efectos de red del impacto dañino del poder del mercado, podría significar un punto de inflexión para la economía digital.

A través de plataformas basadas en la cadena de bloques, las personas y organizaciones pueden obtener ideas, dinero y mano de obra, así como hacer cumplir contratos de bienes y servicios digitales.

Si bien no sabemos necesariamente cómo se desarrollará esto a largo plazo, es probable que veamos tasas de participación más altas, menores costos y nuevos tipos de modelos empresariales. Estos cambios no tendrán lugar de la noche a la mañana, pero están en camino. Internet ya ha permitido un intercambio más rápido, fácil e ininterrumpido de bienes y servicios. Sin embargo, todavía otorga un grado considerable de poder de mercado a sus principales intermediarios digitales. La tecnología de cadena de bloques nos permite reimaginar toda una cadena de valor digital desde cero. El bitcoin no es más que el comienzo.


Christian Catalini y Cathy Barrera
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martes, 6 de febrero de 2018

Blockchain, criptomonedas y tokens: así va a cambiar el sector turístico



Tokens, critptomonedas y blockchain. Este es uno de los escenarios más probables hacia el que se dirige la industria tecnológica. Uno de los escenarios con más potencial para impactar en la economía real. Y uno de los escenarios, como explicaron varios de los expertos que la semana pasada intevinieron en FiturTech, que con más fuerza pueden disrumpir el sector turístico.

De hecho, en la popularización del blockchain descansan parte de las esperanzas de muchos agentes turísticos, que aspiran a poder minimizar la dependencia que ahora mismo tienen de las grandes plataformas intermediadoras (Booking, Trivago, Kayak, etc) para competir de una forma mucho más libre.

Blockchain y la confianza distribuida

Como explicó en su ponencia el emprendedor e inversor Carlos Barrabés, hace tiempo que los hoteles (y otras empresas turísticas) son esencia un conjunto de APIs, donde cada vez cobran más importancia tecnologías como Big Data, Machine Learning o Internet de las Cosas.

Son compañías que tras digerir mal que bien el impacto que ha tenido Internet para sus negocios, viven en redes centralizadas, “enchufadas” a grandes plataformas que por su peso en el sector, se han convertido en infraestructura (como puede ser la luz o el agua) y que por lo tanto, tienden al monopolio.

Prueba de lo anterior es que el pasado mes de septiembre algunos dijeron basta y acudieron a los tribunales para denunciar las que consideraban malas prácticas (fijar tarifas y condiciones de reserva) en plataformas como Booking (63% del mercado) Expedia (17% del mercado) o HRS (12%).

Pero mientras los tribunales resuelven y el panorama tecnológico no cambia, las plataformas van a seguir siendo ese “mal necesario” del que depende el grueso de los ingresos para estas compañías. ¿O no?

Si hacemos caso a Barrabés, en un futuro (ni tan cercano como a algunos les gustaría, ni tan lejano como podría parecer) esto va a dejar de ser ser así. ¿La idea? Que gracias al blockchain pasemos de este escenario de redes centralizadas a otro muy diferente de redes distribuidas, en el que desaparece el papel del intermediario. Barrabés lo dice de la siguiente forma:

La democratización que trae el blockchain es imparable. Se podrán hacer el 99% de las cosas que hacemos hoy en día, sin necesidad de intermediarios. Estamos en un camino en el que se va a tokenizar el mundo. Cualquier acuerdo, cualquier cosa que hagamos va ser tokenizable.

De la misma forma que los usuarios/clientes realizan las reservas en estas plataformas porque confían en ellas, ese futuro que pintan los profetas del blockchain “la confianza estará distribuida” y cada actor será un nodo capaz de conectar con su “audiencia” sin necesidad de intermediación.

¿Se acaba por lo tanto el “reinado” de las plataformas? No del todo. Algunas seguirán gozando de cierto protagonismo, pero su papel mutará. O como aseguró Barrabés , “el intermediador con más futuro es el que desintermedie bien”.


Turistcoin y las criptomonedas verticales

Si el blockchain tiene un brillante futuro por delante, el futuro sobre criptomonedas como el Bitcoin es más difícil de pronosticar.

Por un lado, es difícil negar que ésta y otras critptomonedas hayan empezado a impactar en nuestras vidas. Tal vez todavía sean muy pocas las personas que las utilizan para adquirir bienes o servicios, pero ya no resultan extrañas las conversaciones con amigos y familiares en las que se comenta que se ha invertido en tal o cual moneda virtual nueva con la esperanza de una futura rentabilidad.

Pero por el otro, para algunos expertos las señales que envía el “mundo cripto” indican el estallido de la próxima gran burbuja especulativa de nuestro tiempo. Sin embargo, optimistas como Carlos Kuchkovsky (CTO New Digital Business del BBVA) afirman que en realidad nos encontramos en un “momento iPhone”, es decir: de la incredulidad/decepción sobre el éxito de una tecnología, pasaremos a su crecimiento exponencial.

O como explica Moisés Cano, responsable de Touristcoin, incluso si llegase a estallar una burbuja, nos dirigiremos hacia una normalización del mercado. Una normalización que podría traducirse en un Bitcoin que pase asumir el papel de “moneda refugio” (o patrón oro), y la estabilización del mercado cripto en torno a 20-30 grandes monedas que desarrollen nichos de mercado concretos.

En este ecenario de verticales, propuestas como las de Touristcoin servirían en este caso para articular un mercado turístico cada vez más fragmentado. Y es que según el business plan de estos jóvenes emprendedores, por primera vez el sector podría contar con una moneda universal, que no sólo serviría como medio de pago, sino que además permitiría fidelizar a los clientes que la utilizan.

Volvemos en este sentido al concepto de confianza distribuida. Si tanto comercios como usuarios confían en un futuro en el valor que tiene una criptomoneda como Turistcoin (segura, anónima, asociada a recompensas, etc), el cielo es el límite.

De momento la compañía está dando sus primeros pasos y según explicaron en FiturTech, en marzo de este año preparan el lanzamiento de su ICO. Y pese a lo “excéntrico” que para algunos pueda resultarle su propuesta de valor, en el sector turístico no son los únicos.

Grandes compañías como Amadeus o Destinia aceptan desde hace tiempo el pago en Bitcoins y otras criptomonedas. La plataforma de reservas on-line CheapAir.com ha conseguido facturar más de 1,5 millones de dólares en divisas virtuales e incluso pequeños establecimientos como el “Hotel Ginebra” de Barcelona o cadenas como One Shot Hotel, ya se han subido a la nueva ola.

Rodolfo de Juana
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lunes, 15 de enero de 2018

El becario, el 'gig' y otros colegas que sufrirá en 2018



¿Amistad en el trabajo? Éste es un catálogo de algunos extraños compañeros.

Socializar en el trabajo... Parece evidente que no es oro todo lo que reluce en las relaciones con jefes y colegas de oficina. El ambiente profesional depende de la fauna laboral con la que nos toca lidiar. Esta es una previsión de los posibles compañeros que podemos encontrar este año:

El empleado 'gig' involuntario.

Flexibilidad por encima de todo. La vida laboral independiente es lo que lleva a la reinvención profesional y a plantearse realmente qué significa el éxito laboral. Imagínese que puede recoger a sus hijos en el colegio cada día... Excepto cuando tenga que atender una llamada por Skype... Después puede ir a un Starbucks y usar el WiFi mientras se toma un espresso durante un par de horas... No es lo ideal, pero en comparación con la rueda de hámster de la oficima puede servir. ¿Quién dijo que la economía gig es sólo para Millennials?

lEl gurú del 'management'.

Considere el intestino humano, esa parte compleja, vital pero frecuentemente olvidada de nuestro cuerpo. Ahora tenga en cuenta una organización típica: ¿No es en muchos aspectos similar al sistema digestivo? Para eso se ha desarrollado el concepto Colonarchy, una combinación de gestión radical y gastroenterología. Al igual que el intestino, la empresa consume información e inteligencia del exterior, adquiere el "alimento" del beneficio y transforma las partes útiles en células musculares y cerebrales, reforzando el ecosistema corporativo y rechazando la materia no deseada, un proceso similar al purgante regular de una reestructuración corporativa.

El 'coworker' casero.

Este tipo de profesional no cree que ese co-working casero sea un esquema de Ponzi, es decir, una especie de estafa piramidal típica, que implica una operación fraudulenta de inversión que supone el pago de intereses a los inversores de su propio dinero invertido o del dinero de nuevos inversores. El coworker casero piensa que está pagando por un ambiente laboral hogareño, por el café humeante y bien hecho y por la posibilidad de llevarse al perro a la oficina. Tiene montones de nuevos colegas de trabajo, pero éstos rara vez recuerdan su nombre, o lo que hace, o cualquier cosa sobre él. ¿Quién necesita la política de la oficina?

El 'Millennial manager'.

Jessica, flamante jefa de rendimiento digital, agradece la asistencia a la primera de las dos reuniones semanales informales para tomar contacto: "Sé que soy más joven que vosotros, no quiero ser una barrera, y valoro mucho la experiencia. Cuando regreséis a vuestros puestos, os encontraréis una barrita de muesli sin gluten como prueba de mi buena voluntad. Quiero animaros a expresaros libremente excepto cuando estemos intentando cumplir los objetivos de final de año. Ahí veréis que soy tan mala como lo fuisteis vosotros alguna vez. Hasta entonces, recordemos que hay que rezumar amabilidad. Os veré mañana durante la clase magistral de Snapchat".

El becario ambicioso.

En este caso, llegó a su primer día de trabajo en la revista Modern Times y nadie le atendió porque todos estaban en una reunión editorial: "No vi el email donde me pedían que llegara a las 9.30 a.m., ¿un email? Los abriré para pasarme a Slack, Whats-App y Snapchat al final del día. Tengo otras ideas, pero esperaré para comentarlas. John, el asistente, me pidió que comprobara algunas cosas. Le dije que no he venido a pulir el trabajo de otros sino a hacerme visible y a tener contactos. ¿No ha oído hablar del mentoring a la inversa? Me aseguré de que me presentara en Opinión, que es lo que me interesa. Le envié un email al jefe de sección por si quiere tomarse un café. Si no recibo respuesta, le enviaré mis ideas para una columna semanal: Mi Vida como Millennial".

'Microdosis'.

"Fue Tim quien me introdujo en el LSD. No Timothy O'Leary. ¿Quién se piensan que soy?, ¿un hippy holgazán? Tim Ferriss, emprendedor y autor de Un cuerpo en 4 horas: una Guía Excepcional para Perder Peso Rápidamente y la Semana Laboral de 4 horas. No he estado muy motivado en el trabajo, llevo unas cuantas mañanas sin pesarme y me he dado un atracón de leche de vaca, lo que me ha hinchado después de estos meses de Soylent. Incluso he bajado mi mesa a la altura del balón de yoga. Después de holgazanear, pensé que podría recuperar energías con las microdosis. No es difícil comprar (¡bitcoin!). Mezclé una cantidad minúscula (menos que una semilla de chía) con mi batido de proteínas en mi trayecto al trabajo con Uber. Me convertí en un mago de los códigos. Después fui al gimnasio y superé mi marca personal en la máquina de pectorales. ¿Seguir o dejarlo? ¿Bromeas? Más bien, doblo la apuesta.

A. Hill y E. Jacobs / FINANCIAL TIMES
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jueves, 11 de enero de 2018

Horóscopo 2018: el regreso de Aristóteles, Buda, Marx y Hayek



El caso de Apple sobre la lentificación "a propósito" del software del iPhone abrió una incógnita sobre el poderío de las firmas de la nueva economía para el año que comienza.

¿Qué pasaría si de un día para el otro Ford, Toyota o Renault aceptaran de manera pública que lanzaron al mercado vehículos peores, más lentos y menos seguros que los que podrían fabricar? ¿O si Unilever o Procter reconocieran que producen detergentes menos eficientes que los que pueden hacer, adrede, y sin que esto les implique un ahorro de costos significativo?

Con esta disyuntiva debió lidiar días atrás la empresa más grande del mundo, Apple, cuando emitió un comunicado en el que cual dio por ciertas las versiones que indicaban que la compañía lentificaba a propósito el software de las versiones viejas del iPhone cuando está por sacar un modelo renovado, para incentivar la compra de su nuevo producto y así mejorar sus ingresos. La admisión llega desde una compañía que hasta no hace mucho tiempo gozaba de un amor incondicional de sus clientes, gracias a sus procesos y diseños "con foco en el usuario", con lo cual la "traición" en redes sociales y sitios especializados se vivió con una doble desilusión.

La novedad coronó un año de desengaños con el gigante de Cupertino. En una columna publicada en Inc la semana pasada, Geoffrey James enumeró las "Siete razones por las cuales ya no estamos enamorados de Apple", entre las cuales figuran que "extrañamos demasiado a Steve Jobs" ("Es como ver a Queen sin Freddie Mercury"), que sus productos ya no tienen un diferencial con el resto del mercado como hace diez años y que ya no es el "David" que se enfrenta a los gigantes de la tecnología: con sus US$ 250.000 millones en cash podría comprar prácticamente cualquier empresa que se le ocurra. Pero más allá de esta serie de desencantos, el episodio del comunicado de admisión del pecado con el software deja varias lecciones de cara al panorama de la "nueva economía" en 2018.

Mares más transparentes. Aunque varios blogs de tecnología se adjudicaron haber comprobado la ralentización de Apple, la persona que primero comprobó que esta situación no era una leyenda urbana fue una economista argentina, Laura Trucco, quien tuvo una idea a partir de un comentario en clase de su profesor Sendhil Mullainathan. Trucco estaba cursando su doctorado en Harvard cuando un día Mullainathan comentó un dilema para el cual no tenía una respuesta que lo conformara: por un lado, como usuario de la marca de la manzana sentía realmente que su teléfono funcionaba peor en vísperas de un nuevo lanzamiento, pero, por otro, en términos estrictamente económicos, le parecía que la situación no tenía sentido: conllevaba riesgos legales y además un competidor podría ofrecer teléfonos que aguanten más tiempo con su velocidad original.

En otra época, responder esta pregunta hubiera involucrado costosas encuestas y estudios de mercado. Pero a Trucco, una ex estudiante de la Universidad de San Andrés, se le ocurrió una forma más sencilla de encararla: supuso que buena parte de los usuarios, cuando advertían este problema, iban a Internet a consultar cómo resolverlo. Así que armó una serie de tiempo con las búsquedas en Google de "iPhone + low (lento)" y se topó con que los picos de este tipo de búsquedas coincidían en forma exacta con la aparición de nuevos modelos del teléfono en el mercado. Luego de su paso por Harvard, Trucco trabaja actualmente para Amazon.

La dinámica muestra cómo en la nueva economía basta algo de ingenio para dejar al desnudo cualquier conducta inapropiada por parte de una compañía. Meses atrás, en la revista Scientific American, el filósofo Daniel Dennett trazó una analogía entre el momento que estamos viviendo ahora a nivel social, cultural y económico con la irrupción de tecnologías exponenciales que le están restando opacidad -cada vez de manera más acelerada- al océano de interacciones entre los individuos y la "explosión del cámbrico", una ventana de 20 millones de años en la que 540 millones de años atrás explotó la diversidad de vida sobre la Tierra. Según el biólogo inglés Andrew Parker, esto ocurrió porque la composición química de los océanos en ese período los volvió más trasparentes y el sentido de la vista comenzó a ser un vector evolutivo muy fuerte. Esta explosión de diversidad biológica de hace más de 500 millones de años se asemeja a la explosión de diversidad en negocios e interacciones de la actualidad, con un eje en común: la mayor trasparencia.

Si funciona, es obsoleto. A menudo los economistas suelen sorprenderse con fenómenos que los estudiosos del mundo de los negocios vienen advirtiendo desde décadas antes. En rigor, la conducta de Apple no es una "inconsistencia de mercado" como suponía Mullainathan, sino un fenómeno con una tradición de décadas en el mercado de la tecnología (y en otros también), y que se conoce como "obsolescencia programada".

El término fue acuñado en 1954 por el diseñador industrial estadounidense Brooks Stevens en una conferencia que dio en una convención publicitaria de Minneapolis. El concepto, que a partir de allí se popularizó, alude a la determinación a priori, por parte de una empresa, de un tiempo de vida útil para un producto o servicio, a partir del cual ya no servirá más e inducirá a los consumidores a comprar una nueva versión. Hay autores como Philip Kotlerque ven a la obsolescencia programada como un engranaje inherente al capitalismo. "Mucho de lo que se denomina 'obsolescencia programada' no es otra cosa que la dinámica competitiva de distintas fuerzas en una sociedad libre, que llevan a mejoras continuas en bienes y servicios", sostuvo Kotler en un artículo académico.

¿Peak Apple? Durante 2017 uno de los debates más interesantes en torno a la "nueva economía" planteó si los gigantes tecnológicos continuarán despegándose (en tamaño y poderío) del pelotón que le sigue. Aquí las posturas están divididas, pero circulan centenares de análisis y especulaciones sobre un mundo "post-Famga" (el acrónimo que refiere al grupo dominante de Facebook, Apple, Microsoft, Google y Amazon). El científico de datos y tecnólogo argentino Marcelo Rinesi cree que el caso de Apple es uno de los más vulnerables: "Si bien su tecnología está a la par de la mejor o es ligeramente superior, en la práctica su valor viene de la lealtad de marca, lo que es un valor enteramente sociológico y psicológico", sostiene. Y por eso la admisión del último miércoles de 2017 puede resultar tan costosa. En su genial libro Colapso, el geógrafo Jared Diamond describe por qué algunas sociedades dominantes en su momento (como los mayas, los cretenses o los habitantes de la Isla de Pascua) colapsaron en muy poco tiempo. Meses antes de la caída a nadie se le hubiera ocurrido vaticinar el suceso. Hay toda una matemática de sistemas complejos por detrás de este fenómeno que se puede aplicar a sociedades, empresas o personas.

La nueva economía trae algunos fenómenos inéditos, pero también involucra fallas de mercado, vicios y procesos de concentración del capitalismo tradicional. No por nada, en su último análisis de Exponencial ViewAzeem Azhar, entre sus proyecciones para 2018, anuncia un regreso de "Marx, Hayek, Aristóteles y Buda". Marx, por las tensiones de la desigualdad y porque "el consenso de los últimos 50 años entre empresas, trabajadores y capital financiero" está crujiendo. Hayek, por el surgimiento de blockchain y una revalorización de la dinámica de mercados como mecanismo eficiente para transmitir información. Aristóteles, porque, a nivel agregado, nunca fuimos tan ricos y allí resuena el llamado del sabio griego al florecimiento humano en el marco de la "Eudaimonia" (término que remite a la prosperidad, buena fortuna y felicidad). Y Buda, porque en una era de atención fragmentada y la aceleración de estos tiempos turbulentos subirá el valor de su contrapeso escaso: la calma y la contemplación. Om y feliz año.

Sebastián Campanario
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